Uno más sí importa

La renuncia del ministro de Energía y Minas, Juan Carlos Liu Yonsen, revela una recurrente falta de cuidado a la hora de elegir ministros de Estado.

Editorial Editorial
12 Feb 2020 | 5:09 h

Los números hablan, pero los hechos también. Desde que llegó al poder el presidente Martín Vizcarra, el 23 de marzo del 2018, 33 ministros de Estado han dejado el cargo por motivos diversos. Cuatro de ellos lo han hecho en la actual gestión del presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos, que comenzó el 30 de setiembre del 2019. Cifras récord, acaso.

Puede reconocérsele al mandatario sus, digamos, rápidos reflejos para ahuyentar cualquier atisbo de corrupción que ponga en entredicho la bandera anticorrupción que levanta su gobierno. Pero la reciente renuncia del ministro de Energía y Minas, Juan Carlos Liu Yonsen, es un episodio que tiene más carga de controversia, pues está asociada a la impresentable empresa Odebrecht.

Como reveló el programa televisivo Panorama, Liu Yonsen ofreció una consultoría a esta compañía vía su empresa Consultores, Supervisores y Asesores Nacionales SAC (Cosanac) en el año 2010, sobre el mercado energético nacional. Luego, en el 2012, su misma consultora elaboró un informe sobre la viabilidad del Gasoducto del Sur para el viceministro de Energía.

En el 2014, el megaproyecto fue otorgado precisamente a Odebrecht. Aunque el ahora exministro sostiene que solo fueron “capacitaciones”, la sombra de la duda cunde, máxime si también brindó asesorías al ministerio que hasta hace poco dirigía entre el 2010 y el 2014. Estos cruces en el tiempo sugieren cierto talento para la ubicuidad que desliza sospechas.

Aun si luego se demostrara que no hubo incompatibilidad entre ambas actividades, o que se trató de una falta administrativa, la sensación de que estamos frente al viejo truco de ‘la puerta giratoria’ (pasar de la actividad pública a una actividad privada con intereses en el Estado, y luego volver) ha recobrado fuerza. En un tiempo en el que, se supone, quería evitarse.

Y, por si fuera poco, en momentos en que Odebrecht ha denunciado al Estado peruano por 1.200 millones de dólares ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) para tratar de recuperar lo que invirtió en el proyecto Gasoducto del Sur. Liu Yonsen, como encargado del sector, era uno de los funcionarios con vela en este conflicto.

El exministro ha dicho, tras su renuncia, que “por prudencia” no le avisó al presidente Vizcarra de su consultoría con Odebrecht. Pero lo ocurrido demuestra que fue más bien una gran imprudencia. De parte de él y del Ejecutivo, en la medida que no explora bien a quienes convoca para su gabinete y, al final, tiene que practicar estos exorcismos políticos express.