Un poder hecho de partes

“Un Congreso ordenado y hacendoso son más votos para los más moderados, y menos votos para los más radicales. Aunque estos últimos no van a sentirlo así”

Mirko Lauer
12 Feb 2020 | 5:11 h

Se empieza a hablar de un bloque dominante AP, APP, PM, Somos Perú. No suena mal, pero la fragmentación solo les da 67 votos, apenas lo suficiente para imponerse raspando, si todos están de acuerdo. Una mayoría que, como todas las que puedan darse en este Congreso, puede ampliarse o desaparecer, dependiendo del tema en debate.

La ventaja de este bloque está en ciertas coincidencias ideológicas y de estilo político. De ninguna manera totales, pero suficientes para definir una diferencia frente a los demás partidos. Más allá de este todavía hipotético bloque las cosas cambian, y empieza un territorio de partidos idiosincrásicos, sumamente marcados por liderazgos personalistas.

Si hubiera que identificar una tarea aglutinadora para los cuatros partidos, esta podría ser el mantenimiento de la relativa paz alcanzada con la disolución del Congreso en octubre pasado. Es decir el mantenimiento de un legislativo que no intente desestabilizar al gobierno, o incluso patear el tablero de la transición hacia el 2021.

Sin duda a partir de un momento el bloque estaría sometido a la presión centrífuga de sus respectivas candidaturas presidenciales. Pero hay un camino que recorrer antes de llegar a ese punto. Un Congreso ordenado y hacendoso son más votos para los más moderados, y menos votos para los más radicales. Aunque estos últimos no van a sentirlo así.

¿Pero qué tan estables pueden ser los bloques en este Congreso? Las primeras declaraciones no están revelando temas ampliamente aglutinadores. Por ejemplo, aun cuando todos quieran debatir las reformas política y judicial, hay allí ideas que pueden partir bloques, y juntar votos para llegar a resultados puede ser difícil.

Sin embargo un bloque consistente puede manejar un Congreso, aun cuando para eso a menudo tenga que salir fuera a buscar votos de ocasión para determinados temas. La alternativa, un Congreso fragmentado y sin bloques, corre el riesgo de ir navegando de impase en impase. Algo que podría influir en la votación para el siguiente Congreso.

¿Por qué la versión que circula se limita a un bloque de cuatro? Quizás hay uno o dos partidos más con algo que ganar acercándose a la mayoría que se forme. Nadie quiere un hemiciclo monocorde. Pero cierta unidad en la variedad nunca hace daño.