Los infiltrados

Los fiscales “Cuellos Blancos” en campaña.

Editorial Editorial
08 Feb 2020 | 5:28 h

La denuncia de Odebrecht contra el Perú ante el CIADI por 1.200 millones de dólares apura los ataques contra los fiscales del Equipo Especial Lava Jato. No es extraño que una parte de esta campaña sea desde adentro, del sector de fiscales supremos comprometidos con “Los Cuellos Blancos”, especialmente Pedro Chávarry y Tomás Aladino Gálvez.

Chávarry ha acusado a los fiscales José Domingo Pérez y Rafael Vela de ocultar el acuerdo, porque incluía una cláusula de no acusar a empresarios corruptos, frente a lo cual él demandó, dice, hacer público el acuerdo. Por su parte, Gálvez ha denunciado a Vela y Pérez por los delitos de falsedad ideológica, peculado y encubrimiento en el marco de la devolución de los 524 millones de soles a Odebrecht, producto de la venta de la hidroeléctrica de Chaglla. Según Gálvez, uno de esos delitos fue insertar información falsa en un documento público.

A ellos se suma el miembro del TC José Luis Sardón, ante la Fiscalía de Control Interno contra los mismos fiscales, por haber revelado que su cuñado fue falso aportante del fujimorismo el año 2011, una denuncia que no debe sorprender, considerando los votos de Sardón y sus acciones en los últimos años.

La respuesta de Vela a Chávarry es certera; no le dieron la información porque la ley no lo permitía y porque Chávarry era un infiltrado que quería socavar las bases del acuerdo. Sobre Gálvez no hacen falta declaraciones; su relación con el grupo criminal destapado con los CNM audios de julio del 2018 es documentada, abierta y escandalosa.

Los infiltrados han tomado en sus manos la estrategia de derribar a los fiscales, el acuerdo y el caso Lava Jato. Lo hicieron en el pasado −casi lo logran el año nuevo del 2019−, pero su actual agresividad e impaciencia es notoria. Es probable que en ello se les vaya la vida, es decir, la revisión de su situación por parte de la Junta Nacional de Justicia (JNJ).

Este organismo ha sido muy genérico al anunciar sus propósitos respecto a su mandato en la moralización de la justicia y específicamente de los fiscales supremos. Ha desestimado reorganizar el aparato administrativo que dejó el CNM corrupto, y designado en cambio un comité consultivo donde por lo menos existe un infiltrado que apoya la versión legal de Keiko Fujimori y PPK, encabeza marchas en favor del Parlamento que blindó a los acusados del caso Lava Jato y ataca a los fiscales anticorrupción con el mismo discurso del grupo autodenominado “La Resistencia”. Qué modo de la JNJ de manchar el inicio de sus funciones.