Relájense

“Lo que tenemos ahora es un gobierno de transición que ha sabido bajarle la presión a la olla, y del cual no podemos esperar nada más porque no tiene partido ni bancada ni operadores políticos ni nada”.

Pedro Salinas
05 Feb 2020 | 8:12 h

Por ahí andan. Previsibles e incapaces de ver las cosas como son. Lanzando invectivas. Quejándose con virulencia. Chillando: “Medio centenar de rojos en el Parlamento. ¡Agárrense que viene la noche!”. Aullando: “Caviares asquerosos. ¿Este es el Congreso que querían?”. Bramando: “Los comunistas elegidos solo traerán desgracia y miseria, como Venezuela y Cuba”. Protestando: “¡Ahora van a cambiar el capítulo económico de la Constitución!”. Berreando: “Los moraditos van a imponer el sexo anal a los niños”. Y en ese plan se la pasan como pinochetitos de bolsillo estos agentes de la derecha cerril.

Son los cavernícolas de toda la vida, que, con poca vergüenza y una demagogia todoterreno, serían felices posando en un selfi con Charlton Heston portando un rifle. Pero, ya saben, Heston está muerto y la realidad es más contundente que las ideas ridículas y ultristas de esta gente.

Y bueno. Lo cierto es que ese rosario de disparates va a caer finalmente en saco roto. Pues aunque a nadie le guste la composición del nuevo Parlamento (el arriba firmante también se incluye, por si acaso), este no será peor que el anterior, como pronostican los agoreros del apocalipsis zombi. ¿Por qué? Porque lo más importante ocurrió. ¿Qué cosa fue lo más importante? Que el obstruccionismo del fujiaprismo ha sido derrotado y recibió su merecido.

Más todavía. Si no era por la disolución constitucional del Poder Legislativo, el voto disruptivo habría sido “un fenómeno aluvional” en el 2021, como lo ha explicado clarísimamente Juan Carlos Tafur en este papel y en su espacio cotidiano en el portal La Mula. Es verdad que el peligro de que algo así ocurra no ha sido conjurado del todo, porque en el Perú –y no hay que ser zahorí para ello– los malos escenarios pueden volverse peores.

Pero lo que tenemos ahora es un gobierno de transición que ha sabido bajarle la presión a la olla, y del cual no podemos esperar nada más porque no tiene partido ni bancada ni operadores políticos ni nada. Como sea. A pesar de que un grupúsculo de chiflados insista por ahí en que vivimos bajo una “dictadura”, sabemos que Martín Vizcarra no postulará. No obstante, ha logrado oxigenar un poco el clima político, el cual había sido envenenado por ese avispero conocido como el fujimorismo.