Etnocacerismo: del Andahuaylazo al Congreso

Doctrina. Los Humala fueron sus ideólogos. Está impregnada de ideas radicales que sintonizan con sectores marginales. Plantean la libertad de Antauro, la pena de muerte, el cambio de Constitución, etc. Lograron una importante representación congresal.

La Republica

Wilder Pari

El 1 de enero de 2005, el Perú amaneció convulsionado con la noticia de que 150 etnocaceristas capturaron una comisaría en Andahuaylas. Desde ese puesto, a más de 36 horas de la capital, pedían la renuncia del entonces presidente Alejandro Toledo. El acto terminó con seis muertos: cuatro policías y dos rebeldes. Quince años después, tres de los alzados fueron elegidos congresistas por Unión por el Perú, grupo político aliado del Frente Patriótico de Antauro Humala, líder de aquella revuelta.

Los tres “veteranos” del levantamiento que fueron elegidos como parlamentarios son Irrhoscopt Chagua Payano (Huancavelica), Roberto Carlos Chavarría Vilcatoma (Junín) y Héctor Simón Maquera Chávez (Tacna). “La historia nos está absolviendo”, señala Sergio Toro (42), un etnocacerista que purgó cinco años de cárcel por participar en el llamado Andahuaylazo.

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En Arequipa, Toro ocupa un cargo directivo del Frente Patriótico, un conglomerado de diferentes organizaciones que propugnan la libertad de Antauro Humala (cumple condena de 19 años) y su postulación a la presidencia.

Rolando Choquetaype (38), secretario regional del frente, también participó en el Andahuaylazo. Por ello, estuvo siete años en prisión. Expresa que la base del movimiento son los etnocaceristas.

La línea del etnocacerismo

El etnocacerismo es una doctrina de corte militar. Sus primeros difusores fueron reservistas del Ejército. Ellos reinvindican la “raza cobriza”, la revalorización de la cultura incaica, propuestas estatistas y medidas radicales, como el fusilamiento por traición a la patria y corrupción. Ese ideario pretenden aplicar si llegan al poder.

De acuerdo a la tesis “Camisas verdes en el Perú: el proyecto de Estado del etnocacerismo, modernidad y nacionalismo”, de Michael Iván Mendieta Pérez, parte del discurso etnocacerista señala que el Perú fue un Estado criollo (de blancos), donde se antepusieron los intereses de Estados Unidos y Chile. Por tanto, el país debe volcarse hacia un nacionalismo de corte étnico. En la práctica, eso implicaría un estatismo apoyado en los sectores excluidos, que exacerbaría el discurso nacionalista y revanchista.

El término “etnocacerismo” irrumpió en la escena nacional antes del Andahuaylazo. Se conoció en octubre del 2000, luego del Locumbazo, un levantamiento de los hermanos Antauro y Ollanta Humala (entonces oficiales de medio rango) contra el languideciente gobierno de Alberto Fujimori. Su primer medio de difusión fue el periódico Ollanta, que era vendido por reservistas del Ejército ataviados con sus ropas militares.

Como movimiento antisistema, el etnocacerismo germinó en protestas contra el modelo económico. En junio del 2002, Arequipa se movilizó contra la privatización de Egasa.

La revuelta popular sirvió para que Choquetaype se vinculara al movimiento. Recuerda que entonces ya era un licenciado del Ejército y estudiante del instituto Pedro P. Díaz. En las marchas, se encontró con compañeros de los cuarteles y activistas del etnocacerismo.

Choquetaype se unió al movimiento, asistió a reuniones y se convirtió en difusor del diario Ollanta, hasta el Andahuaylazo.

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En las recientes protestas contra Tía María, reservistas que vestían polos con el lema “Antauro libertad” marcharon por la plaza de Armas de Arequipa. Dentro del Frente Patriótico, no niegan que algunos reservistas sean parte de Los Espartambos, la fuerza de choque contra la policía en el valle de Tambo.

Curiosamente, Ollanta Humala señaló que el movimiento no nació como una ideología política, sino como una doctrina militar alternativa para combatir a Sendero Luminoso en los años de la subversión.

En una publicación del 2009, dijo que era una estrategia para unir a las diferentes etnias contra los terroristas, emulando la táctica de Andrés Avelino Cáceres en la Guerra del Pacífico, que consistía en acoplar al Ejército y al pueblo contra un enemigo común.

Dentro del movimiento discrepan de Ollanta, a quien consideran también un traidor por alejarse de la línea etnocacerista, cuando fue presidente del Perú (2011-2016). “El etnocacerismo es una ideología”, indica Héctor Maquera, quien estuvo siete años en prisión por el Andahuaylazo y también participó en el Locumbazo del 2000. El electo congresista por Tacna remarca que el etnocacerismo es actuar con patriotismo.

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Propuestas pragmáticas

La posición actual del etnocacerismo consiste en la derogatoria de la Constitución, la pena de muerte, la priorización de la agricultura frente a la minería, la disminución de importaciones en favor de los productores nacionales, la expropiación de canales de televisión, el retorno del servicio militar obligatorio y la intervención de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública. En la última campaña, también hubo una postura contra la migración venezolana. Sobre la inclusión de la comunidad LGTBI, los dirigentes del Frente Patriótico señalaron que no era prioridad.

El sociólogo Alipio Montes señala que estas propuestas calaron en una población descontenta con el sistema, especialmente en el sur.

Asimismo, el sociólogo José Luis Ramos añade que las medidas por la seguridad ciudadana pudieron simpatizar en Lima. Coinciden en que muchos planteamientos son irrealizables, como la pena de muerte.