Congresistas del sur que por sus actos y frases los conoceréis

Prontuariado. En los últimos años, el ciudadano no acertó. Ha llevado a personajes que empobrecieron el nivel de una institución clave en el sistema democrático. Acá una colección de personajes cuyo escenario adecuado era un circo o la cárcel.

La República
26 Ene 2020 | 8:31 h

Deysy Pari

Los congresistas son recordados no precisamente por sus aciertos, sino por actos y frases cuestionables. Es inevitable no soltar una sonrisa, cuando el archivo periodístico refresca actuaciones y perfiles.

El caso del fujimorista Moisés Mamani Colquehuanca, electo por Puno en 2016, es emblemático. Nunca pisó el colegio, pero mintió en su hoja de vida. Declaró que había recibido educación universitaria. Una investigación de La República demostró que Mamani ni siquiera terminó estudios primarios. Sus certificados eran falsos. Engañó al elector.

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En el anterior Congreso, ganó protagonismo cuando grabó a sus colegas con un reloj de pulsera. Ese video reveló la presunta compra de votos para evitar la vacancia del entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski. Días después, esto provocaría la renuncia de PPK a la presidencia.

No fue el único escándalo que envolvió a Mamani. Lo suspendieron dos veces de su función de congresista por 120 días. La última fue por la revelación de que sus empresas presentaron documentos falsificados en licitaciones con el Estado y por las falsedades de sus estudios.

Una aeromoza lo denunció por tocamientos indebidos. Mamani incluso se burló de este episodio, cuando en un video apareció diciendo: “Esta es la mano... zas”.

Antes que se disolviera el Congreso, a Mamani lo acusaron de no pasar manutención a su hija. Sin duda era toda una caja de sorpresas.

El abogado e historiador Mario Arce Espinoza señala que, en los últimos 20 años, la representación parlamentaria ha sido muy opaca.

El analista político e historiador Jorge Bedregal La Vera recuerda al arequipeño Juan Carlos Eguren del Partido Popular Cristiano, dos veces parlamentario por Arequipa. Estuvo en los periodos 2006-2011 y 2011-2016. Aunque era uno de los legisladores más visibles de Arequipa, en su segundo periodo, asumió una posición conservadora en sintonía con la Iglesia y grupos como “Con mis hijos no te metas”. En esas idas y vueltas, tuvo una frase fatal:

“Las violaciones, y esto es lo terrible, que pueden ser un evento callejero, no generan embarazo. Es casi imposible que se produzca un embarazo después de una violación eventual, callejera, porque se produce un estado de estrés, un estado de shock en la persona, donde obviamente en la mujer no hay ningún tipo de lubricación”, dijo a una radio nacional. Tamaña afirmación le valió numerosas críticas, incluso desde la prensa internacional.

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Las monedas

Luis Cáceres Velásquez, alcalde de Arequipa del 87 al 92, también llegó al Congreso. Lo hizo de la mano del Frente Agrícola del Perú (Frepap) en el 2000. Su juramentación, cuando se iniciaba el tercer periodo del fujimorismo, fue una de las más accidentadas. Un grupo de parlamentarios de oposición acusaban a Cáceres de pasarse al fujimorismo; entonces, le lanzaron monedas acusándolo de tránsfuga.

Desafiante, Cáceres recogió las monedas y las lanzó. Jorge Bedregal recuerda que Roger Cáceres Pérez, su hijo, quien también llegó a ocupar un escaño, respondió con un gesto obsceno a los opositores.

Años después, allegados a Vladimiro Montesinos confirmaron pagos a Luis Cáceres y su hijo por pasarse al oficialismo.

Durante su paso por el Congreso, Cáceres mostró un comportamiento cuestionable. En una ocasión empujó a una periodista de La República.

Bedregal añade que Cáceres, además, postuló a la alcaldía de Lima y tuvo entre su plancha de regidores a la presentadora Laura Bozzo.

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Apodada roba luz

Otra polémica congresista por Arequipa fue Rocío Gonzales Sánchez de Unión por el Perú (UPP). En octubre de 2009, el Consejo Directivo del Congreso la desaforó, debido a que tenía una sentencia por hurto agravado por el robo de energía eléctrica cometido por su empresa en agravio del Estado. La apodaron como la Roba Luz. La sentencia se dio en julio de 2006, pocos días antes de que asumiera como congresista.

Su accesitaria, Francis Zegarra, también tenía condena a tres años de prisión suspendida por delito contra el patrimonio, en abril de 2009. Asumió Tomás Zamudio.

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Otros apodos

Jorge Castro de Tacna salió elegido por el Frente Amplio, luego renunció a esa bancada. El legislador fue acusado por una de sus extrabajadoras de cobrar diezmos. Paola Alave afirmó que, con su salario, pagó el alquiler de la oficina descentralizada del congresista en Tacna y luego los servicios.

A Edilberto Curro, congresista por Puno en el Legislativo disuelto, también lo denunciaron por el delito de falsedad genérica en agravio de la Universidad Andina Néstor Cáceres.

Se le acusaba de haber aprobado de forma irregular un ciclo de la carrera de Derecho en 2016. El legislador ya se había mudado a Lima y era imposible que asistiera a sus clases.

Estos son los casos de algunos congresistas que saltaron a la palestra por sus escándalos. El historiador Mario Arce analiza que, por ejemplo, en Arequipa, el resto de congresistas han pasado desapercibidos. “No ha sido una representación que merezca de la ciudadanía un reconocimiento”, manifestó.