Ultras, carcamales y racistas

“Sus discursos de odio ya se escuchan en la radio y la televisión. Exhibiendo su intolerancia desmesurada e irracional”.

Pedro Salinas
15 Ene 2020 | 6:07 h

En el Perú todo puede pasar. Y aunque esta sea una verdad de Perogrullo, nunca hay que olvidarla. Pensaba en esto el otro día que volvía a revisar las listas de candidatos al Congreso, en las que, una vez más, había que hurgar con lupa de entomólogo para encontrar un par de buenas opciones en una misma agrupación política, o como diantres quieran llamar al membrete en que postulan.

Resumiendo: el elenco de ultras y conservadores y reaccionarios y fanáticos religiosos es lo que no ha dejado de llamarme la atención en estas justas electorales. Me refiero, sobre todo, a los que abundan en la lista amarilla de Solidaridad Nacional, que, espero, no alcance la valla del cinco por ciento. Por el bien del país, digo.

A ver si me explico un poquito más. Al principio pensé que eso de congregar a una derecha ultrarreaccionaria sucedía solo en el partido naranja, pero fíjense que ya no es así. Que ahora están desperdigados por todos los grupos políticos, es cierto, pero si alguien se lleva el Premio Carca 2020 es la caterva amarillenta.

Sus discursos de odio ya se escuchan en la radio y la televisión. Exhibiendo su intolerancia desmesurada e irracional. Y su racismo execrable. Ninguneando al otro que piensa distinto. Burlándose despectivamente de la categoría que ell@s mism@s se han inventado: “la ideología de género”. Refiriéndose a las feministas como “feminazis”. Maltratando a la comunidad LGTB. Negando los feminicidios. Escupiendo sobre el matrimonio igualitario y la homosexualidad. Escandalizándose sobre la legalización del aborto. Desdeñando del cambio climático. Llevándole la contraria al Estado laico. Preconizando valores rancios y medievales, absolutamente patriarcales y misóginos. Intoxicando los debates. Y en ese plan.

Como dijo Rosa María Palacios hace dos semanas en este mismo papel: “Los candidatos que dicen ser ‘pro familia’ solo hablan de niños y sexo, proyectando más sus perversiones que sus supuestos temores. Un verdadero asco”. Y así estoy yo también. Hastiado y con arcadas tan solo de escuchar a estos neandertales color Simpson.

Estoy seguro de que ningún representante de la Caverna Gualda ingresará al próximo Parlamento. Pero su halitosis ha envenenado el clima electoral con su prédica maloliente y preñada de insultos y noticias falsas. Merecen desaparecer para siempre de la política peruana.