Man Up

20 Dic 2019 | 5:29 h

“El relato del hombre tal como lo conocimos deja paso en Man up a la amorosa quimera de despedirnos de los violadores para abrazar lo nuevo que nos espera a todes”.

¿En qué están los hombres? ¿Cómo viven esta revolución que les ha arrancado de su confortable sofá de certezas? ¿Cómo se las arreglan mientras las mujeres cantan “Un violador en tu camino”? Quienes no están parapetados en el negacionismo, el victimismo o las fake news, probablemente estén cuestionando su masculinidad como nunca antes, lo que trae consigo dolor, pánico, aislamiento y soledad. Saben lo que ya no quieren ser, pero no saben en qué quieren convertirse ni cómo lograrlo.

El tema es tan complejo de abordar que muy pocos se atreven. Algunos hombres han decidido escribir sobre ese tránsito, Iván Repila en El aliado, o Víctor Parkas en Game Boy. Lo hizo hace unos años Mariana de Althaus con Padre nuestro, y lo hace ahora Teatro en Vilo con Man up, la descacharrante, luminosa, visionaria, tierna, salvaje, profunda y afectiva puesta en escena que se exhibe estos días en Madrid y que espero pueda verse alguna vez en Lima.

Las directoras, Andrea Jiménez y Noemí Rodríguez, dos mujeres lesbianas, dedican esta oda a la masculinidad en construcción, la masculinidad del futuro, sin dejar de cuestionarse si les deberían dar otra vez protagonismo. Y la conclusión es sí, pero de otro tipo. Hay razones para verlos sacrificarse, purgar y redimirse sin pausa en esta triatlón feminista propuesta por decenas de voces en off que demandan a los protagonistas en escena cosas que no suelen hacer. Y ellos contestan al reto, se abren, se ridiculizan, se exprimen, se parten y desenmascaran a Batman.

Así quizá llegue el día en que ninguna amiga venga a contarnos que su pareja le pegó. Quizá nuestro pequeño hijo crezca y nunca sufra ataques de ansiedad por no abrir su corazón. Quizá seamos las últimas en cantar que el violador eres tú. Son buenas razones para intentarlo. El relato del hombre tal como lo conocimos deja paso en Man up a la amorosa quimera de despedirnos de los violadores para abrazar lo nuevo que nos espera a todes.