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El Informante: Sobornos desconocidos, por Ricardo Uceda

Lo que se discutió en el Premio Nacional de Periodismo. Los orígenes del descubrimiento de los pagos ilícitos de Odebrecht en el caso del Gasoducto del Sur. El gran especial sobre el transporte público.

Gasoducto del Sur. Los pagos ilícitos de Odebrecht eran desconocidos hasta que aparecieron filtraciones obtenidas por La Posta, de Ecuador.
Gasoducto del Sur. Los pagos ilícitos de Odebrecht eran desconocidos hasta que aparecieron filtraciones obtenidas por La Posta, de Ecuador.
Ricardo Uceda

El 12 de diciembre el ex fiscal Avelino Guillén volteó la tortilla antes de la designación del Gran Premio Nacional de Periodismo, que eligen 25 editores y personalidades de entre cinco nominados. El jurado escucha ponencias de cada candidatura y vota en secreto, momentos antes de la premiación. El favorito era el especial multimedia #NoTePases, de El Comercio, que ya traía dos premios internacionales. En diversas plataformas informativas, la campaña exhibe los horrores del sistema de transporte capitalino –son suyos los informes El peor conductor de Lima y La bestia de Petit Thouars– demostrando la urgencia de cambios. El ponente de la nominación, Gustavo Guerra García, destacó la incidencia de la campaña en la sociedad y las autoridades. Este impacto, más el abordaje de un problema que produce nueve muertos diarios, era lo que le daba el favoritismo.

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Pero este especial no ganó, como se sabe. Entre sus competidores había dos informes más de El Comercio: “Policías y ladrones” y el documental “Justicia de Papel”. Además, una serie informativa de RPP sobre la masiva muerte de bebés prematuros por falta de incubadoras, y otra del portal investigativo Convoca, que reveló sobornos desconocidos de Odebrecht. Estos trabajos tenían en común el que, al margen de su destreza periodística, hicieron contribuciones informativas relevantes para el debate nacional. La calidad de este aporte es, precisamente, lo que evalúan los jurados. El vencedor fue “El gasoducto y las planillas secretas de Odebrecht”, de Convoca, por un estrecho margen sobre #NoTePases. Según su ponente, el ex fiscal Avelino Guillén propició avances decisivos en la investigación del Ministerio Público.

Un aporte social

Los ponentes dominan cada tema y por lo general no ejercen el periodismo. Por eso Guerra García, que es un experto en transporte público, habló del especial sobre el tránsito, y la ex viceministra de Seguridad Pública, Nataly Ponce, realzó el informe sobre los policías ladrones. El investigador de sistemas judiciales Luis Pásara –al alimón con Samuel Rotta, de Proética– se refirió al excelente documental sobre la justicia. La inasistencia del ex ministro Óscar Ugarte desfavoreció la fundamentación de la serie radial sobre las muertes de bebés prematuros, del corresponsal de RPP en Lambayeque, Henry Urpeque. De todos modos la audiencia conocía el impacto del descubrimiento, la comprobación de que la falta de incubadoras no solo causaba muertes de bebés prematuros en el norte sino en Arequipa y en otros lugares del país. Y que no se debía a falta de dinero sino a una deficiente gestión.

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¿Qué inclinó la balanza en favor del ganador? El resultado es una demostración que el aporte social y no las cualidades técnicas es el criterio preponderante para dilucidar el Gran Premio. No ocurre así en las otras categorías. En Reportaje Escrito, por ejemplo, ganó #NoTePases, imponiéndose al trabajo de Convoca, que también estaba entre los cinco finalistas. La de El Comercio era una búsqueda original, con enorme despliegue y alto impacto. En el acto de entrega de premios, Claudia Izaguirre (editora de Perú21, miembro del jurado junto con Eduardo Carbajal y Luis Jaime Cisneros), dijo que reunía todos los atributos del mejor periodismo.

Diferentes cualidades

El gasoducto y las planillas secretas de Odebrecht, en cambio, no era una investigación original de Convoca. La materia prima procedía de bases de datos obtenidas por los periodistas ecuatorianos de La Posta, Andersson Boscán y Luis Vivanco. Contenían correos electrónicos encriptados, contratos, planillas de bancos, estados de cuentas, concernientes a varios países y comunicados por el sistema informático Drousys de Odebrecht. Boscán y Vivanco se las pasaron al ICIJ (International Consortium of Investigative Journalists), que las compartió con los miembros de su red abocados al caso Lava Jato. Estos periodistas descifraron el material y acordaron una fecha de publicación conjunta. El descubrimiento para el Perú fue que había pagos ilícitos que Odebrecht negaba al Ministerio Público y que no fueron consignados en el acuerdo de colaboración que suscribieron.

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De particular relevancia eran los pagos correspondientes al Gasoducto del Sur. En los archivos de la División de Operaciones Estructuradas de la constructora brasileña, ocultos bajo el sistema Drousys, había 17 desembolsos relacionados con el proyecto. Y también desconocidos pagos ilícitos en el Metro de Lima, Chavimochic y otras obras en distintos lugares del país. La información fue publicada por Convoca e IDL Reporteros.

De modo que tampoco Convoca era el único que poseyó las novedades. Sin embargo, desarrolló con mayor detalle el tema del gasoducto, cuya investigación estaba siendo postergada por el Equipo Especial Lava Jato.

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Un antes y después

–Lo publicado marcó un antes y un después del proceso de investigación que se le sigue a Odebrecht en el Perú– dijo Avelino Guillén en su exposición. Después de las revelaciones, añadió, cambió la estrategia de la fiscalía, que tuvo que abrir nuevas líneas de investigación. Por otra parte, la empresa se vio obligada a admitir, al menos en parte, lo que estaba ocultando.

Así, los méritos reconocidos a Convoca le corresponden también a periodistas de otros medios, incluidos los ecuatorianos de La Posta. (Lo advirtieron los ganadores cuando postularon al premio.) Desde otro punto de vista, estas publicaciones muestran la inconveniencia de aceptar a ciegas todo lo que viene y deja de venir del acuerdo de colaboración. Sobre todo tratándose del gasoducto, en el que Odebrecht reconoce pagos ilícitos a privados pero –hasta el momento– no a altos funcionarios públicos. En el proyecto más caro, postula una excepción.

(*) El autor es director ejecutivo del IPYS, que con la Pontificia Universidad Católica, y en alianza con el Consejo de la Presa, organizan los Premios Nacionales.