La Inquisición del Sodalicio contra Paola (1)

15 Dic 2019 | 6:29 h

“El Sodalicio sabe que se viene el libro de Paola sobre sus oscuras inversiones y por eso quiere detener la verdad”.

“El tormento de la garrucha consistía en colgar al reo del techo con una polea por medio de una cuerda atada a las muñecas y con pesos atados a los tobillos, ir izándolo lentamente y soltar de repente, con lo cual brazos y piernas sufrían violentos tirones y en ocasiones se dislocaban (…) En el potro el prisionero tenía las muñecas y los tobillos atados con cuerdas que se iban retorciendo progresivamente por medio de una palanca”. (Wikipedia).

El control de la mente y el cuerpo mediante la tortura y el asesinato fue el reprobable método usado por la inquisición de la Iglesia Católica en alianza con el poder político Español para imponer la sumisión de los ‘herejes’, de todo aquel que no pensara como ellos y que era una amenaza a su poder y expansión con fines últimos económicos.

Seiscientos años después por supuesto ya no están permitidas socialmente, pero el espíritu de persecución a quienes contrarían sus planes de expansión dogmática y económica está vivo en los católicos del Sodalicio. La forma en que se han ensañado con Pedro Salinas y Paola Ugaz por darle voz a sus víctimas es no solo vergonzosa de quienes se dicen protectores del prójimo, sino inmorales bajo cualquier principio humano y delincuenciales bajo la ley. Pedro y Paola no solo viven acechados por una horda de infamantes verdugos mediáticos desde que publicaron Mitad monjes, mitad soldados, sino que soportan querellas fabricadas con el solo fin de callarlos. Tras la infructuosa persecución judicial del Torquemada de Piura (que se logró revertir gracias a la presión mediática que Paola y Pedro lograron por ser periodistas reconocidos nacional e internacionalmente), la inquisición sodálite ahora se enfoca en Paola, querellada por quinta vez en un año. ¿Por qué? Paola pronto publicará su investigación de 4 años sobre los sospechosos manejos financieros del Sodalicio, que ha permitido que amasen una sospechosa fortuna en Perú, Chile, Ecuador, Colombia y Estados Unidos, malusando el paraguas del Concordato (el injustificable convenio firmado entre el Estado peruano y el Vaticano que le permite a la iglesia católica no pagar impuestos y que hemos denunciado antes aquí: https://bit.ly/2YMBRkw).

Como en la inquisición medieval, el Sodalicio no está dispuesto a que alguien ponga en riesgo su expansión económica transnacional y va tras Paola con esta quinta querella interpuesta por Carlos Alberto Gómez de la Torre Pretell, funcionario de las empresas del Sodalicio. En el colmo del absurdo, este funcionario le exige a Paola que pida a la cadena Al Jazeera que saque de circulación el documental “El escándalo del Sodalicio”, en el que Paola apenas habla 40 segundos como entrevistada y ayudó –como una colega más- con algunos datos por ser conocedora del tema Sodalicio. La acusan de ser productora del video cuando la misma cadena ha confirmado que eso es falso.

El Sodalicio sabe que se viene el libro de Paola sobre sus oscuras inversiones y por eso quiere detener la verdad. Los católicos deberían ser los más interesados en apoyar esta verdad y conocer de una vez por todas los manejos políticos de sus líderes espirituales.

Como en la antigua inquisición, pretenden que el cuerpo de Paola -vejado y torturado por sus campañas judiciales y mediáticas- sea ejemplo público de lo que le pasa a quien se atreve a cuestionarlos o exponer aquello que pone en serio riesgo su poder económico. La defensa de Paola no es solo la defensa de la libertad de investigar e informar; es sobre el derecho a desenmascarar a una cofradía de élite que depreda y comercia con la sincera fe de los más.