PÁEZ

Verifica si tu mamá te quiere

“Un reportero no es bueno porque es una estrella, sino porque siempre verifica si es cierto cuando su madre le dice que lo quiere”.

Ángel Páez
06 Dic 2019 | 1:03 h

El legendario editor de la agencia City News de Chicago, Larry M. Mulay, tenía una regla inquebrantable que aplicaba indistintamente a los reporteros famosos como a los que se iniciaban: “Si tu madre te dice que te quiere, verifícalo”. Lo aplicaba no solo para determinar si el periodista había contrastado la información sino también para determinar si era una persona confiable. Janet Cooke llegó al periódico The Washington Post con los pergaminos de importantes universidades y su personalidad arrolladora le permitió escalar posiciones rápidamente, hasta ponerse a órdenes de nada menos que Bob Woodward, el capo del caso Watergate. En 1981, Cooke ganó el premio Pulitzer por una crónica sobre un niño de 8 años que se drogaba con heroína, pero tuvo que devolverlo luego de confesar que la historia era un invento. No solo eso. Sus diplomas eran falsos y sus logros académicos resultaron un fraude. Los editores publicaban sin mayor trámite sus artículos porque era exitosa. De haber imitado a Mulay, Woodward pudo haber descubierto que era una mentirosa.

Como ocurrió con Jayson Blair, quien alcanzó el estatus de “reportero estrella” por las sucesivas “primicias” y “exclusivas” para The New York Times. Sin contrastar la veracidad de sus grandes historias que solían aparecer en primera plana, sus jefes lo postularon al premio Pulitzer, hasta que una excompañera de la universidad llamó para avisar que la superestrella había plagiado uno de sus reportajes. La comisión investigadora que instaló el diario descubrió decenas de fabricaciones en los artículos de Blair. Un reportero no es bueno porque es una estrella, sino porque siempre verifica si es cierto cuando su madre le dice que lo quiere.

Muchas veces los compañeros, antes que los jefes y los editores, son los primeros en sospechar de la presencia de un mitómano en la redacción. Fue el caso de la estrella de la revista alemana Der Spiegel, Claas Relotius, ganador de varios premios, incluido uno de CNN. Un compañero suyo avisó que Relotius había inventado información sobre episodios y personajes en la frontera de Estados Unidos y México. No le creyeron. Pensaron que era un envidioso y vengativo. Al final confirmaron que era cierto. Relotius era un farsante. Si dudas de un periodista, pregúntale si ha verificado que su mamá lo quiere.