Hugo Coya y un “hasta luego”

“La importancia de la televisión pública de IRTP en nuestro país es fundamental, por una razón básica: la cobertura”

Rocío Silva Santisteban
03 Dic 2019 | 6:23 h

Entre la excarcelación de Keiko Fujimori tras un fallo dudoso del Tribunal Constitucional y un allanamiento de las oficinas de la CONFIEP mientras los dirigentes se encontraban en Paracas asistiendo a una CADE de tensiones y disimulos hemos asistido a una semana movida que termina con la destitución de Hugo Coya como director de IRTP. Coya ha sido durante muchos años una persona creativa: creó un espacio de noticias en quechua, Ñuqanchik, en la televisión pública que mereció el Premio de Derechos Humanos Javier Pérez de Cuéllar de la Embajada de Francia del año 2018. Ese espacio noticioso se prolongó, de alguna manera, con los subtítulos en quechua de algunas noticias en el espacio en castellano y con el programa Ashi Añane, en asháninca, una de las lenguas más habladas en nuestra Amazonía.

Desde los años del gobierno de Velasco Alvarado no se asumía desde la más alta dirección de un medio de comunicación la importancia del quechua y otras lenguas, más allá de los espacios “folklóricos” que los medios transmiten a las cinco de la mañana con música y hermosos bailes, pero cerrando lo que implica la otredad peruana a un espacio de divertimento y congelando la diversidad en “bailes en quechua/ noticias en castellano” que, por supuesto, jerarquiza a la población peruana.

Otro tema importante ha sido la “unión” de Radio Nacional y sus transmisiones en directo por TVpe: aumentando la potencia de una radio otrora en declive que se ha rejuvenecido gracias a que ahora se puede escuchar en todo el Perú. Pero también, ha sido importante que algunos programas que el público percibe como entrañables —Costumbres, Reportaje al Perú, Sucedió en el Perú— continúen con un toque profesional altísimo y se hayan mejorado otros culturales, para niños y de entrevistas con la presencia de Carla Harada, por ejemplo.

Otro gran acierto de Coya ha sido la transmisión de “El último bastión”, miniserie sobre la independencia desde una mirada más de memoria que de historia, con un éxito sin precedentes, y que se seguía capítulo a capítulo como telenovela turca.

La importancia de la televisión pública de IRTP en nuestro país es fundamental, por una razón básica: la cobertura. Por eso la defensa acérrima de todos quienes hemos trabajado en periodismo debe ser por la libertad de prensa en todos sus extremos. Estoy segura que Hugo Coya regresará, no solo porque “todos vuelven” sino porque, con su explosiva creatividad, ha dejado una huella iridiscente en las pantallas peruanas.