Cambios

El caso de TV Perú y Radio Nacional.

Editorial Editorial
02 Dic 2019 | 2:05 h

El Gobierno ha optado por cesar al presidente ejecutivo del Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú (IRTP), Hugo Coya, mediante una resolución suprema firmada por el presidente de la república, Martín Vizcarra, y el ministro de Cultura, Francesco Petrozzi.

La explicación de esta imprevista decisión provino de parte del titular de Cultura, quien ha asegurado que esta salida fue coordinada y consensuada con el mismo expresidente de IRTP. Coya tiene una versión distinta. Ha señalado que su cese fue intempestivo. Es tan sorpresiva esta destitución que, hace poco, el mismo ministro autorizó el viaje del expresidente de IRTP a Reino Unido e Irlanda del Norte del 4 al 8 de diciembre para suscribir convenios con otras estaciones de televisión.

Anoche, desde Madrid, Coya dijo a Cuarto Poder que Petrozzi le informó el pasado jueves que “dos funcionarias han envenenado al presidente” y que si fuera por él no firmaría la resolución de su cese. Y que a su retorno de Londres se vería el tema de su renuncia, lo cual, dijo, a él le pareció bien.

“Ahora ya no tiene sentido el viaje a Londres porque he sido cesado, sería absurdo”, explicó. Luego aseguró no haber recibido nunca presiones, ni llamadas de Palacio de Gobierno o del presidente de la república sobre su labor al frente de IRTP. Admitió sí que hubo presiones de parte del ministro Petrozzi sobre determinadas coberturas.

Lo cierto es que Coya no concretó su renuncia, según él mismo lo explicó. El ministro debería dar una mayor y mejor explicación sobre las razones de la resolución que firma junto con el presidente. En el tiempo que estuvo bajo la gestión que acaba de concluir de Coya, IRTP se ha dotado de una línea plural hacia afuera, permitiendo que todas las voces de la agenda pública se reflejen en las señales de radio y TV que emiten, bajo el concepto de que este organismo responde a una línea informativa pública, y no del Gobierno o del Estado.

Hacia adentro, la gestión que acaba de terminar ha innovado la dinámica noticiosa nacional, formando contenidos noticiosos en lenguas originarias, visibilizando a todos los elementos de nuestra nacionalidad. También ha insistido en la recuperación de la memoria histórica y ampliado la difusión de la señal de TV Perú en otros países.

Esperemos que esta labor se mantenga y se amplíe en términos informativos y de pluralidad, aún más cuando estamos embarcados en un proceso electoral que nos debe llevar a los peruanos a la elección de un nuevo Congreso en enero del próximo año. Que todas las voces políticas y sociales, y las del Perú profundo, estén presentes en IRTP, un medio de comunicación que viaja precisamente a los lugares más recónditos de este país a donde no llega la TV privada. Esto es fundamental en el camino de la consolidación de nuestra democracia.