Vida pública y privada de los famosos

Keiko Fujimori ahora en la ‘segunda parte de su vida’.

Augusto Álvarez Rodrich.
01 Dic 2019 | 1:59 h

La cárcel es un sitio duro para el preso y su familia, y quienes pasan por ese trance, como Keiko Fujimori, merecen respeto por su privacidad para que puedan tener un soft landing al salir.

El problema de los políticos es que su espacio de privacidad se reduce frente al resto de ciudadanos porque en ellos suele existir el factor del interés público en varios aspectos de sus vidas.

Es diferente, por ejemplo, a la privacidad de un jugador de fútbol; al respecto, es penoso que un sector de la TV peruana siga dedicada al negocio de los ‘ampays’ sin interés público (que es distinto a lo que ‘le interesa al público’).

En los políticos es diferente, especialmente en aquéllos como los Fujimori, que han hecho de sus vidas un reality show. Hasta sus mensajes privados van por Twitter, reforzando un drama familiar que podría ser el insumo para una obra teatral tragicómica.

La salida de Keiko Fujimori de la cárcel, por ejemplo, la quisieron convertir en telenovela barata, incluyendo cartas públicas de sus hijas –que ningún medio debió divulgar por ser menores, a pesar del deseo de la familia–, o una huelga de hambre de Mark Vito que, por su duración de 17 días sin que se produzca un decaimiento grave en su salud, produce alguna sospecha.

En cualquier caso, dentro de lo difícil que han sido estos 394 días en cárcel, ojalá que Keiko Fujimori sepa sacarle algún provecho personal, por su bien y el del país, en lo que ella misma dice que será “la segunda parte de mi vida”.

“En estos casi 400 días he tenido la oportunidad de reflexionar y darme cuenta también de que hay cosas que he podido hacer mejor”, dijo ayer al dejar Santa Mónica, y luego agregó que “los invoco a dejar de lado los odios”.

Ojalá sea cierto lo que dice, pues todos los mea culpa previos solo fueron biombos para su terquedad en la demolición institucional del país por una pataleta histórica que malogró lo que pudo ser un lustro de progreso para los peruanos, y por rodearse de una partida de adulones que le fomentaron actitudes como la que mostró ayer al salir del penal de Chorrillos, solo que ahora lo hace en medio de un repudio extendido en la ciudadanía por la identificación de su participación en ello, incluyendo a no pocos empresarios que antaño la consideraron su engreída.