AAR

El baile de las lentejas doradas

La urgencia de poner a la ética en las decisiones.

Augusto Álvarez Rodrich.
29 Nov 2019 | 1:10 h

El testimonio del presidente de Credicorp, Dionisio Romero Paoletti, del aporte de US$3.65 millones que él mismo proporcionó a Keiko Fujimori para su campaña 2011, en coincidencia con la CADE de Paracas, han abierto grietas profundas en la tradicional cohesión del sector empresarial como respuesta a la fuerte crisis reputacional de la empresa privada.

La presidenta de Confiep, María Isabel León, ensayó el domingo una respuesta tímida que produjo fuertes críticas, mientras el problema seguía creciendo, pero en Paracas las cosas empezaron a cambiar esta semana.

La presidenta de IPAE, Elena Conterno, inauguró la CADE con el primer misil: “Hoy nos toca reconocer, con humildad, que en muchos momentos no hemos tenido a todos los peruanos y a la ética al centro de nuestras decisiones (…) la lamentable falta de transparencia de empresas en el financiamiento de partidos (…) rechazamos estos actos ausentes de transparencia y esperamos que no se repitan jamás”.

A su vez, el presidente de la CADE, Luis Estrada, llamó “lacras” a “las constructoras peruanas y brasileras que robaron al país (con) empresarios que se vendieron por un plato de lentejas doradas”; Roque Benavides declaró a Gestión que “nosotros no acostumbramos entregar dinero en efectivo a nadie, y menos en maletas”; y la presidenta de Confiep señaló que “he tirado la presentación, no me siento capaz, ni con la fortaleza de hablar de código de ética ni de anticorrupción, con todas las cosas que están sucediendo (…) Tengo 3 millones 650,000 razones para pedirles a estos empresarios que han hecho las cosas de manera irregular, que den un paso al costado, por su país, por sus empleados, por la ética. Demos el ejemplo”.

La alusión de León a Romero fue obvia, aunque no es claro a qué le está pidiendo que dé un paso al costado, pero si algo bueno pueden las revelaciones de estos años sobre el relacionamiento de las empresas con la política, es que ya no dejan duda de la urgencia, más allá de las reacciones y frases de estos días, de introducir mejores prácticas de gobierno corporativo, al igual que desempeños en la mayoría de entidades del país, para que tengan a la ética en lugar prioritario en sus direcciones.