Ángel Páez

No digas que no sabías nada

“Ella dio luz verde a los abogados, pero no para convencer a los aportantes para que confesaran la verdad sino para que lo negaran todo y así protegerse”.

Ángel Páez
08 Nov 2019 | 1:06 h

Los que todavía le daban el beneficio de la duda a Keiko Fujimori. Los que sostenían que no es delito que Odebrecht financiara la campaña presidencial del 2011. Los que juraban que la excandidata jamás había recibido un centavo de la constructora brasileña. Los que fabricaron la engañifa de la persecución política al fujimorismo. Los que sin asomo de vergüenza alegaron que la Señora K. no era la Señora K. Los que blindaron impunemente a Pedro Chávarry y César Hinostroza. Los que insultaban a los periodistas cada vez que divulgaban las delaciones, testimonios y confesiones de los imputados. Los que denunciaban que los fiscales se excedían cuando requerían la prisión preventiva. Los que argüían que la jefaza no sabía absolutamente nada de los aportes simulados. Los que callaban. Los que mentían. Los que encubrían. Todos saben que se ha registrado un antes y un después en el caso contra Keiko Fujimori y Fuerza Popular, después de las declaraciones de Jorge Yoshiyama Sasaki al Equipo Especial Lava Jato. Keiko Fujimori no solo lo sabía todo sino también lo manejaba todo, personalmente.

En términos prácticos, lo revelado por Jorge Yoshiyama Sasaki, sobrino carnal de Jaime Yoshiyama Tanaka, confirma lo que Marcelo Odebrecht le dijo al Equipo Especial en 2017, y que corroboraron Jorge Barata y otros exfuncionarios de la empresa brasileña, sobre el conocimiento de la excandidata del aporte clandestino de un millón de dólares. Jorge Yoshiyama también expuso ante la fiscalía –de acuerdo con su relato publicado por La República– que la lideresa naranja estaba plenamente enterada de que ese dinero fue lavado mediante falsos aportantes.

Además, Keiko Fujimori dispuso que los abogados del Estudio Oré Guardia coordinaran la defensa de los falsos aportantes para que mintieran al Equipo Especial diciendo que sí habían donado dinero a Fuerza 2011. Jorge Yoshiyama lo sabía porque eran sus amigos y los había reclutado para que prestaran sus nombres. Cuando comenzaron a ser citados por los fiscales, estos se asustaron y le reclamaron a Jorge Yoshiyama, quien a su vez demandó a Keiko Fujimori que los ayudase. Ella dio luz verde a los abogados, pero no para convencer a los aportantes para que confesaran la verdad sino para que lo negaran todo y así protegerse a sí misma. Jorge Yoshiyama decidió que no irá a la cárcel por ella. Y ha comenzado a contarlo todo.