¿A dónde va la vero con la IBA?

Como en la derecha, hay una Izquierda Bruta y Achorada.

Augusto Álvarez Rodrich.
20 Oct 2019 | 4:15 h

Como Alfredo Barnechea en la derecha, Verónika Mendoza es, en la izquierda, una candidata que no desperdició oportunidad para dinamitar su perspectiva electoral al cometer tantos errores que, por su frecuencia, revelan estilos e intenciones peligrosas.

Más allá de su precariedad conceptual sobre temas cruciales –como la economía– que exhibe en cada entrevista que ofrece, el problema principal de su participación política es su vocación por juntarse con gente que no tiene ningún reparo de predicar contra valores fundamentales que la izquierda declara defender y que, en teoría, una mujer joven debiera apoyar.

Así, es un escándalo que Mendoza tenga cercanía con un político impresentable como el gobernador de Junín Vladimir Cerrón, quien defiende, sin vergüenza, posiciones xenófobas, machistas, antisemitas, chavistas y misóginas. Por si eso fuera insuficiente, es un condenado por corrupción.

El solo hecho de evaluar una ruta común con alguien de posiciones inaceptables, solo por no haber realizado el esfuerzo de juntar las firmas para inscribir su partido, es lamentable.

Pero más que oportunismo, la elección de Mendoza de sus compañeros de ruta parece una apuesta por el radicalismo, lo que explicaría su cercanía no solo a Cerrón, sino a Elmer Cáceres o Gregorio Santos, entre otros, es decir, la Izquierda Bruta y Achorada (IBA). Solo le faltó Antauro Humala a la Vero, aunque, como va, no debe descartarse.

Es bueno, en todo caso, que el elector conozca a tiempo a esta candidata presidencial, así como que su actitud política haya producido distanciamientos claros de agrupaciones como Fuerza Ciudadana, o de gente como Richard Arce, Marisa Glave, Indira Huilca, Tania Pariona u Horacio Zevallos.

La izquierda peruana debe recorrer un camino inteligente, democrático, moderno e inclusivo, en vez de la IBA por la que ha optado, por oportunismo o por ignorancia, Verónika Mendoza.