Morir matando

“El sistema de administración pública está paralizado por una peste que corroe todo: el terror. ¿A qué? A la responsabilidad penal o administrativa”.

Rosa Palacios
29 Sep 2019 | 1:16 h

Como era previsible, Fuerza Popular y sus aliados echaron mano esta semana a toda su artillería para archivar un adelanto de elecciones ordenado que proponía un nuevo comienzo para todos. Desechada esa posibilidad tal vez tengamos un nuevo comienzo solo para algunos. A estas alturas, algunas lecciones políticas dejan las últimas agitadas horas.

La primera lección es que para una negociación se tienen que establecer medidas de confianza mutua y un mínimo de honor frente a la palabra empeñada. Aun sabiendo los nefastos antecedentes de sus interlocutores, Del Solar le dio una nueva oportunidad al diálogo discreto, mas no secreto, con Galarreta, Iberico, García Belaunde, Velásquez y Del Castillo. Ninguno honró las condiciones elementales de una negociación abierta y todos colaboraron con los votos de sus agrupaciones a cerrar una salida electoral anticipada, pero ordenada. ¿Se equivocó Del Solar? Sí. Pero dejó en evidencia que todos los llamados al diálogo y las “manos extendidas” no provienen sino de gente mentirosa y sin palabra. A Kuczynski le costó todo entender lo mismo. Pues hoy, no puede ser más claro. Aquí no hay, no ha habido y por lo tanto no habrá ningún diálogo en beneficio del progreso de todos los peruanos.

La segunda lección es que aquí faltan piezas. Y sin las piezas completas no se pueden entender conductas a veces incoherentes, cuando no irracionales. ¿Llamas a la Comisión de Venecia el martes (esperas su informe para octubre) y el miércoles te olvidas de ella y sacas un dictamen? ¿Pides a los cuatro vientos que termine la crisis política y votas a favor de un dictamen que dice que la crisis no existe? ¿Tienes la oportunidad de comprarle a tu lideresa un ticket de inmunidad parlamentaria en unas elecciones adelantadas y la mandas al archivo? Es evidente que en la base de todo lo que no sabemos hay un inmenso encubrimiento a la corrupción, que cuando se devele (codinomes más o codinomes menos) hará entendible toda esta violencia verbal y esta aparente irracionalidad política.

La tercera lección es que gobernar hoy el Perú es casi imposible. El aparato burocrático está paralizado no por incompetencia del gobernante o sus ministros. El sistema de administración pública está paralizado por una peste que corroe todo: el terror. ¿A qué? A la responsabilidad penal o administrativa. Una Fiscalía que nos ha hecho el favor de mostrar la cara horrenda de la corrupción poniendo en prisión a expresidentes y a las principales caras políticas de los últimos 20 años, ha generado un fenómeno inusual. Hoy, en el Estado, nadie te firma nada (una concesión, una licitación, una licencia, un permiso, una indemnización o una sencilla adjudicación) porque todos y todo acto del Estado está bajo sospecha. Si no sabes cuánto va a durar el gabinete, ni la presidencia, ni tampoco sabes si después te van a perseguir en comisiones investigadoras en el Congreso por cualquier cosa falsa, ¿para qué arriesgarse?

Vizcarra, vistas estas consideraciones (se está enfrentando a unos sinvergüenzas sin palabra, acorralados por su propia corrupción, que tienen aterrorizado al sector público), ha decidido el viernes morir matando. En medio de todo, es una forma honorable de morir. No se puede decir lo mismo de sus adversarios.

Lazy loaded component