Los nuevos cuellos

Lecciones del CNM que sirven para salvar al TC.

Editorial
Editorial Editorial
21 09 2019 | 02:07h

Este diario ha revelado que, de las investigaciones que lleva a cabo la Fiscalía, se tiene que José Luis Cavassa Roncalla, un antiguo operador fujimorista, cuya participación en la ilegal reelección de Alberto Fujimori del año 2000 fue demostrada, pudo hacerse del control, junto a un político aliado, del extinto Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), el organismo constitucionalmente autónomo que debía nombrar, ratificar y sancionar a los jueces y fiscales, y al jefe de la ONPE y el Reniec.

Los colaboradores eficaces han detallado que la organización criminal ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’ tenía una “misión política”, la misma que se tejía desde los intereses partidarios y judiciales de José Luna Gálvez, exparlamentario en varios periodos, propietario de la Universidad Telesup y dueño del partido Podemos, inscrito fraudulentamente.

El grupo criminal no se generó espontáneamente. Su origen se debía al sistema de elección de los miembros del CNM que permitió que partidos y políticos inescrupulosos interviniesen para tener en ese organismo a representantes propios y rentados, cada vez con menos escrúpulos sobre su independencia y competencia.

Lo que mal empieza, mal acaba. Solo basta recordar la premura con la que se designó al representante de las universidades nacionales, Orlando Velásquez, exrector de la Universidad Nacional de Trujillo, violando plazos y procedimientos; o el pasado oscuro y nada académico de Iván Noguera, Guido Aguila y Julio Gutiérrez, que no importó a la hora de designarlos a sabiendas de los servicios que prestarían a quienes digitaron esos procesos.

El punto es que desde estos intereses privados y nefastos fueron tomados dos de los diez organismos constitucionales del Estado peruano, cuya existencia es crucial para la democracia, porque controlan, designan, organizan y supervisan actividades de las que depende en gran medida la idoneidad del sistema.

Esa experiencia, que no es un invento y a estas alturas de los procesos judiciales está claramente demostrada, sucederá con el Tribunal Constitucional (TC) si Fuerza Popular, el Apra y sus aliados tránsfugas insisten en la elección apresurada y obscena de los miembros de este organismo, quemando etapas y presentando una lista de aspirantes, la mayoría de los cuales no califican para tan alta responsabilidad. Si ‘Los Cuellos Blancos’ lograron hacerse con la designación de fiscales y jueces supremos, no debe pasar este intento de envilecer la designación y función de los jueces constitucionales.