71 Codinomes

“¿Colaborar o jugársela y pasar inadvertido? He ahí el dilema de los corruptos”.

Rosa Palacios
15 Sep 2019 | 3:01 h

17 páginas de planillas secretas de la División de Operaciones Estructuradas. Periodo 2006 – 2011. 13 obras públicas. 59 millones de dólares en sobornos. 71 codinomes. Este es el resumen de la última entrega de la saga Lava Jato en Perú.

Es imposible saber si Odebrecht es el proveedor estatal más corrupto de nuestra historia (por los montos revelados, debe estar peleando el primer lugar con los proveedores de armas), pero lo que sí sabemos es que es el primero en revelar detallada información que ha convertido este proceso en único, al punto de alterar de forma dramática la historia del Perú. Nunca antes se han tenido a todos los presidentes vivos del país presos o en camino a una sentencia. Los 71 seudónimos de esta semana prueban que el terremoto continúa.

Barata y sus cómplices han probado ser ingeniosos al momento de poner nombres en clave a sus sobornados. Para quien es mal fisonomista, la técnica es muy eficaz. Siendo extranjero, rodeado de oscuros y angurrientos personajes, ponerles un alias no solo encubre su registro, también ayuda a no olvidar quién es quién. Y esa es la pregunta que los peruanos se hacen hoy. ¿Quién es Sipán? ¿Quién es pastor alemán? ¿Silver bullet? ¿Darth Vader? ¿Mente brillante? Obvio es “apra” o “campaña nacional”, pero donde todos esperemos ver la carne sobre la parrilla es en el codinome “campaña legislativa”, donde hay casi medio millón de dólares para repartir en el Congreso. Ya se había adelantado los nombres de los ex congresistas Juan Carlos Eguren o Hildebrando Tapia, pero la lista es más larga. Considérese, además, que Odebrecht fue investigado en el Congreso el 2008 (Comisión Investigadora IIRSA Sur) y se le exculpó en informe final sustentado por Aurelio Pastor. Si se cruzan nombres, votos y pagos, el caso quedará claro y ya no se tratará solo de donaciones de campaña.

Mucha de la conducta política de aquellos que atacan a fiscales y periodistas, tratando por todos los medios de invalidar el convenio de colaboración eficaz de Odebrecht, tendrá una cabal explicación cuando la lista de nombre quede descifrada. Aquellos que recibieron y quieren pasar desapercibidos y aquellos que, sin haber recibido, están al servicio de los destinatarios finales, todo se sabrá.

Si una casa de apuestas se anima hasta podría hacerse un buen pozo. No conozco a nadie interesado en estos temas que, siguiendo el modus operandi, algo cómico de otros seudónimos, no esté elaborando su lista. Pero hay algo que los sobornados no saben hasta hoy: cuál es su codinome. Estas claves eran internas y por tanto no saben si están o no en estas listas y no lo sabrán hasta octubre cuando Barata vuelva a hablar. ¿Colaborar o jugársela y pasar inadvertido? He ahí el dilema de los corruptos.

La empresa ha dado información de los años 2004 al 2014. Las planillas del 2014 ya fueron publicadas. Falta conocer el periodo 2012 – 2013 donde, según costumbre, se seguía pagando a los sobornados de gobiernos anteriores. Esta historia está hoy muy lejos de terminar.