Del yo al nosotros: la identidad digital

“Uno es parte de diversas “comunidades imaginadas”, pues estas se construyen en función a una serie de narrativas que nos “las contamos” o nos “las cuentan””

Maite Vizcarra
09 Sep 2019 | 3:08 h

En el último “CADE Universitario”, el premier Del Solar esbozó una serie de argumentos a favor de lo público y del nosotros. Vi su charla vía Twitter -el espacio digital que en verdad habito-, y no pude dejar de evocar a las llamadas “comunidades imaginadas” del genial Ben Anderson. Anderson acuñó ese término para explicar que el “yo” se construye sobre una serie de pertenencias -yo arequipeño, yo estudiante, yo digital- que le dan contenido a nuestra identidad. Por tanto, tenemos varios “nosotros” y la posibilidad de ser parte de uno u otro -nosotros- dependerá del nivel de conexión que tenga con tal o cual comunidad. Uno es parte de diversas “comunidades imaginadas”, pues estas se construyen en función a una serie de narrativas que nos “las contamos” o nos “las cuentan”. ¿Qué tiene esto que ver con la digitalización? Mucho. Hoy nadie duda de que la verdad y la opinión que se forjan en las redes sociales -específicamente “Facebook”- tienen altos niveles de control y direccionamiento. “Facebook” no construye comunidades sino “burbujas”. Pese a esto, el acreditado Instituto Tecnológico de Massachussets-MIT ha publicado recientemente un interesante informe acerca de cómo “Twitter” puede colaborar a mejorar la amplitud de opinión, dado que es una red en donde es más difícil centralizar filtros de opinión. La desconcentración que hay en Twitter favorecería tomar contacto con diversas opiniones, exponerse a ideas -raras- y colaboraría a crear “amplitud de opinión”. En el siglo 21, las redes sociales definen en gran parte las “comunidades imaginadas” a las que pertenecemos, por lo que nos dicen o decimos nosotros ahí. No son solo ruido, son narrativas y potenciales identidades.