Liubomir Fernandez

Represión sin razón [VIDEO]

Punto de vista. El periodista Liubomir Fernández manifiesta que efectivos policiales lo detuvieron e intentaron subir a un patrullero, mientras cumplía su labor periodística durante las protestas en Puno en respaldo a Walter Aduviri.

La República
07 Sep 2019 | 8:10 h

Liubomir Fernández - Periodista

Debió ser una cobertura periodística más, pero el atropello policial casi la transforma en una detención sin sentido. Después que descansaran sobre la pista, cientos de pobladores aimaras decidieron continuar con su marcha desde Yanamayo hacia la ciudad de Puno, por la libertad del encarcelado gobernador Walter Aduviri. Marchaban con la bandera del Perú desplegada. De pronto, llegó a la movilización un envalentonado coronel de la PNP Edward Rodríguez Cárdenas, jefe de la División de Orden Público y Seguridad de Puno. El oficial comenzó a ordenar a sus subordinados “arrinconar” a todos los protestantes a un lado de la pista. Rodríguez usaba insultos y fuertes calificativos para dirigirse a la población aimara.

Pretendía que el desplazamiento sea en un carril y no en los dos. Pese a que le explicaron que no podían pasear la bandera doblada, Rodríguez igual profería insultos.

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En ese instante saqué mi celular para grabar sus agravios y entrevistar al oficial por su actitud. La primera respuesta que recibo fue un empujón y una patada. Decenas de mujeres se percataron de su acción agresiva. Insistí para que declare, pero Rodríguez, a empellones y abriéndose paso entre la muchedumbre, me llevó hacia un costado de la carretera. Mientras avanzamos, me lanzaba patadas a los pies. Los periodistas que cubríamos el paro estábamos identificados, pero el coronel Rodríguez preguntó en actitud desafiante: ¿Quién eres tú? Luego me arranchó el celular. Afortunadamente, uno de los suboficiales que lo acompañaba me devolvió el equipo. Pero el coronel ordenó a sus subalternos detenerme y llevarme a la comisaría.

Varios policías me detuvieron y a golpes quisieron subirme a un patrullero. Me negué a la intervención porque no había cometido ninguna falta ni delito. Mientras que ponía resistencia, Rodríguez y sus subalternos me agredieron. Una cosa es poner orden hablando y otra es imponerlo reprimiendo.