AAR

Adelanto electoral se desinfla

La propuesta necesita llanta de repuesto o reencauche.

Augusto Álvarez Rodrich.
01 Sep 2019 | 0:53 h

El adelanto electoral planteado por el presidente Martín Vizcarra pareció a muchos –incluida esta columna– una iniciativa audaz y valiosa, pero más de un mes después se ha ido desinflando en un contexto político que ha ido cambiando en su perjuicio.

Es un desinfle como el que, lamentablemente, ocurrió con varias propuestas valiosas del presidente, pero que no tuvieron buen plan de ejecución.

Por ejemplos, tras la destitución de los fiscales Rafael Vela y Domingo Pérez, volvió de Brasil y anunció una reforma del ministerio público que hoy sigue en nada; o la reforma judicial, que aún no puede reemplazar al CNM con la JNJ, con jueces ‘cuellos blancos’ todavía en funciones, con una corrupción en las cortes aún peor que hace un año; o Tía María, con un permiso que acabó metiendo al gobierno en un papelón.

Vizcarra es un presidente valiente, –y cree esta columna– honesto para encarar problemas, pero con poca ‘caña’ para llegar a donde quiere, pues su gobierno es chambón y no está a la altura de su intención, algo que es culpa suya.

El adelanto electoral es una iniciativa valiosa por ser la menos mala de las salidas a un grave impase institucional entre el gobierno y el congreso, pero debe superar el obstáculo real de que eso depende del parlamento.

Es un congreso que, como no se cansará esta columna de decirlo, es corrupto, mediocre y prepotente, pero que, como se dice, ‘es lo que hay’, y contra eso debe Vizcarra lidiar, salvo que quiera trasgredir la constitución, que sería la peor –e inaceptable– salida a este serio enredo constitucional.

El presidente hace muy bien en recorrer el país –ya en campaña abierta– para presionar al congreso, pero el problema es que este ya perdió, hace tiempo, la vergüenza y el descaro, y solo quiere vacarlo como parte de su intento para blindar a la corrupción.

Por ello, la solución al problema por delante ya no es jurídica sino política.

Está en la negociación política el reencauche que el presidente Vizcarra necesita a su plan de adelanto electoral que ya se está desinflando, y para el cual no previó que necesitaba llanta de repuesto, mientras el contexto político se va deteriorando en su perjuicio por Chinchero, Tía María y un congreso desesperado y capaz de todo.