DGBPD ha realizado restitución con enfoque humanitario de 162 restos óseos, indica Mónica Barriga. Foto: Cortesía.

Barriga: “Los procesos de búsqueda a personas desaparecidas tienen diferentes complejidades”

Aún hay más de 20 mil casos de desapariciones en la época de violencia, según Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

La República
29 Ago 2019 | 19:43 h

Entrevista de: Christian Silva

Este 30 de agosto es el día internacional de las víctimas de desapariciones forzadas. En el Perú es conocido este aspecto, especialmente entre la época de violencia, entre 1980 al 2000. Frente a ello, se promulgó en el 2016 la ley 30470, de búsqueda de personas desaparecidas entre esos años, creando en el 2017 una dirección -dependiente del Ministerio de Justicia- encargada de orientar este proceso a un enfoque humanitario, trabajando con las familias afectadas.

Según la jefa de la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas (DGBPD), Mónica Barriga, Ayacucho, Huánuco y Junín son las zonas con mayor número de personas desaparecidas.

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¿Cuántas personas se encuentran actualmente desaparecidas?

A partir de las labores que realiza la DGBPD, el trabajo de centralizar la información, sistematizarla y depurarla da como resultado el registro de 20 511 personas desaparecidas durante el periodo de violencia. De ese número, hay un aproximado de 13 mil personas, las cuales no existe una certeza de cuál es su destino final, y también se registra un número de casi 5 mil personas donde existe un posible o referido sitio de entierro.

¿Hay dificultades en las búsquedas de personas desaparecidas?

Los procesos de búsqueda tienen diferentes complejidades y situaciones, importante a tener en cuenta para planificar la búsqueda y la intervención. Los casos más complejos son los que existe información o indicios de que los cuerpos fueron incinerados o arrojados al río, al mar, entonces requiere de un abordaje, y son diferente a los casos en los cuales hay un indicio de un sitio de entierro. Además, estos casos también requieren brindar un acompañamiento psicosocial o un apoyo emocional diferenciado a los familiares. Para cumplir con la finalidad del proceso de búsqueda con enfoque humanitario, se requiere contar con un adecuado soporte emocional, para que el proceso tenga un efecto reparador en las familias. Se debe tener en cuenta todas estas particularidades e información del proceso de búsqueda para transmitirlo a los familiares y cumplir con la obligación internacional establecidas en diferentes tratados –que el Estado agote todos los medios de búsqueda para poder brindar la respuesta sobre el destino final a los familiares–.

¿Cuáles son los beneficios de la ley 30470?

La ley 30470 fue impulsada por los familiares y tiene como aporte el proceso de búsqueda con enfoque humanitario. Establece que una entidad del Estado realice la búsqueda de personas desaparecidas con la finalidad de poderle dar una respuesta a los familiares que llevan muchos años esperando. Antes de la ley 30470, la búsqueda se hacía en el marco de los procesos penales, judiciales y estos tienen una finalidad diferente: determinar quién fue el autor del delito, quién lo cometió para poder otorgar una responsabilidad penal y una sanción, pero el proceso de búsqueda estaba dentro de este marco. No había una entidad que lo hiciera de forma específica. Por eso se crea la DGBPD, para realizar específicamente la búsqueda de las personas desaparecidas de forma más ágil, un proceso con enfoque humanitario, orientado específicamente a las familias. El proceso penal sigue de forma paralela y lo realiza el Ministerio Público y el Poder Judicial.

¿Cuál era el impacto en el acompañamiento psicosocial?

El acompañamiento psicosocial tiene una finalidad trascendental para los familiares, pues el proceso de búsqueda para que tenga un efecto reparador se requiere brindar un soporte emocional adecuado para los familiares. Son muchos años de espera, un duelo prolongado, de incertidumbre y angustia; por lo tanto, es importante canalizar todas estas situaciones y emociones que se han prolongado durante muchos años a través de un acompañamiento psicosocial y soporte emocional adecuado para que los familiares también puedan cerrar su duelo y mitigar la duda, el dolor, la incertidumbre que generó el proceso de búsqueda. La ley 30470 establece que la dirección, en coordinación con los gobiernos regionales y locales, brindará el apoyo material y logístico para los familiares. Desde la dirección damos todo el apoyo en brindar los osarios, la construcción de nichos, alimentación, hospedaje para los familiares y traslados para cubrir las necesidades que se presentan en los procesos –principalmente en las restituciones–, con la finalidad en que se pueda realizar un entierro que dignifique el nombre de las personas desaparecidas y que contribuya a aliviar el dolor e incertidumbre de los familiares.

¿Qué tan beneficioso es el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y Sitios de Entierro (Renade) y el banco de datos genéticos?

El Renade almacena y sistematiza la información antropológica ante mortem y post mortem, información de contexto de los eventos en los que se dieron lugar en los hechos de desaparición; el banco de datos almacena los perfiles genéticos de los familiares de las personas desaparecidas y de los restos óseos recuperados. El banco de datos se complementa con la información del Renade, para lograr una identificación de los cuerpos recuperados y las personas desaparecidas.

¿Cuáles son las zonas con mayor cantidad de personas desaparecidas?

Nosotros tenemos oficinas en las tres principales regiones que reportan el número más alto de personas desaparecidas, que son Ayacucho, Huánuco y Junín, y la sede de Lima. Son cuatro sedes de la DGBPD.

¿Qué casos emblemáticos tuvo la dirección?

Hemos realizado diferentes restituciones con enfoque humanitario. Uno de los casos fue en Huancavelica en abril de este año, en la comunicad de Buenos Aires Parco, en Angaraes. Fue una restitución de 6 personas que desaparecieron en 1984 y 1985. Se hizo en la comunidad donde fueron por primera vez las autoridades locales, el Ministerio de Justicia y el Ministerio Público para realizar la ceremonia y se realizó íntegramente en quechua. También en Huánuco, se restituyeron en febrero los restos de dos personas –madre e hija–, que habían desaparecido durante el periodo de violencia. Llevaban 36 años desaparecidas. También se han realizado en Ayacucho, Acosvinchos, Cangallo y tenemos una próxima restitución en Ayacucho en septiembre de un caso denominado Rosaspata, que involucra a 5 personas desaparecidas durante el periodo de violencia y que es un caso que también inició la investigación de la DGBPD y ahora vamos a poder restituirla de forma digna.

Con dos años de creación, ¿qué ha logrado la DGBPD?

Promover las 162 restituciones con enfoque humanitario en departamentos como Ayacucho, Huánuco, Junín, Huancavelica, realizadas de forma coordinada con la fiscalía, los gobiernos regionales y locales, las direcciones regionales de salud, el Ministerio de Salud, y las instituciones de la sociedad civil. Hay que resaltar las investigaciones que se vienen realizando y que involucran a más de 3 300 personas desaparecidas en Ayacucho, Huánuco, Junín, Huancavelica, Pasco, Apurímac. Este año se invirtió más de 400 mil soles en apoyo material y logístico para lograr entierros dignos, se han instalado 15 mesas técnicas en las diferentes zonas donde se vienen realizando las investigaciones humanitarias, se hicieron diversos talleres informativos en las comunidades y estamos yendo a zonas muy alejadas donde no había una presencia del Estado, estamos recogiendo información nueva, se están reportando nuevos casos de personas desaparecidas durante el periodo de violencia. Se ha brindado más de 1 100 sesiones de acompañamiento psicosocial para los familiares que están en investigación humanitaria sus casos.