¿Qué tan izquierdista es?

“En medio de esta suma de decepciones es realmente difícil fijar a Vizcarra en una determinada posición ideológica”.

Mirko Lauer
25 08 2019 | 01:00h

La percepción de Martín Vizcarra en el radar ideológico se viene moviendo. Cuando llegó a la presidencia nadie se preocupaba por su ideología, sino por su capacidad de sobrevivir allí donde PPK había sucumbido. Ahora que ha demostrado ser un luchador callejero contra Fuerza Popular se ha vuelto importante dilucidar si sus planes son de izquierda o de derecha, y en qué grado.

La extrema derecha lo viene definiendo como un conspirador de izquierda desde el primer día. Describen su peripecia política como una antesala del chavismo en el Perú. Insisten en una alianza no tan secreta con la ultraizquierda local. Acusaciones con ningún asidero, con la esperanza de que la opinión pública las empiece a tomar en serio.

Pero a partir del conflicto de Arequipa y las famosas grabaciones de doble faz, y la conducta algo antiminera de sus ministros, una derecha más moderada y anclada en lo empresarial ha empezado a pensar que Vizcarra no es su hombre, sino un sobreviviente político suelto en plaza capaz de ir en cualquier dirección que le convenga. Nunca lo vieron como un hombre de derecha, pero ahora menos que nunca.

En su carátula de esta semana Caretas viste a Vizcarra de polo rojo, con la leyenda “Cambio de camiseta” y “el plan zurdo” en la bajada. El texto que acompaña es menos rotundo, pero el mensaje está dado: el bloqueo de sus proyectos y la conflictividad en provincias pueden estar empujando a Vizcarra hacia una izquierda que lo está presionando.

En cambio los liberales y los antifujimoristas (a menudo una misma persona) están empezando a considerar que el juego de Vizcarra lo empuja hacia la derecha. Esto nace de la idea que su etapa dura de potencial disolvedor del Congreso ya pasó, y que el proyecto de adelantar elecciones ha naufragado. Lo cual abriría las puertas a una atropellada convivencia hasta el 2021.

En medio de esta suma de decepciones es realmente difícil fijar a Vizcarra en una determinada posición ideológica. Más allá de su conflicto con FP, que cuesta llamar ideológico, lo suyo parece ser quedar bien con todos los grupos de presión, mientras evita salirse del orden establecido. Así, ha venido siendo un presidente para toda estación. ¿Puede mantenerlo?