¡Pensá fujimorista pensá!

“El keikismo no tiene escapatoria ni por angas ni por mangas. Ha contribuido a generar una situación en la que siempre perderá”.

Juan Tafur
25 08 2019 | 01:17h

Si en Fuerza Popular primase la inteligencia y no la emoción reactiva, sus dirigentes deberían concluir que lo que más conviene a sus intereses políticos es aprobar el adelanto de elecciones propuesto por el presidente Vizcarra.

La confrontación entre Ejecutivo y Legislativo va a continuar, sin importar si las elecciones son el 2020 o el 2021. El centrismo vizcarrista colisiona con el derechismo conservador del keikismo, hoy cabalmente representado por el altisonante titular de la plaza Bolívar, Pedro Olaechea.

Y en esa perspectiva, es mejor para el keikismo que dicho escenario solo dure un año. En la lucha entre Palacio de Gobierno y el Legislativo, el que lleva las de perder es el Congreso. A Vizcarra le conviene la aspereza, al Parlamento lo desacredita. Y especialmente a Fuerza Popular, a quien la ciudadanía le atribuye todos los males políticos provenientes del hemiciclo.

Es más, aun si ocurriera una milagrosa conversión de ambos poderes del Estado y se arribase a un tinglado de inédita colaboración, a estas alturas del partido igual no convendría a Fuerza Popular. Este cogobierno sería nefasto, sería percibido por una población que clama por que se vayan todos, como un acuerdo espúreo y cómplice. Crecería la indignación y en ese talante el gran ganador venidero no va a ser el keikismo sino el segmento disruptivo que aspira a capitalizar el malhumor ciudadano.

El keikismo no tiene escapatoria ni por angas ni por mangas. Ha contribuido a generar una situación en la que siempre perderá. La poca inteligencia política de Keiko Fujimori y su entorno arrebatado han generado un descrédito irreversible. Lo sensato es transitar el camino que menos daño le produzca y visto así lo único que podría hacerlo pasa porque se acorte el tiempo y se llegue lo antes posible a una contienda electoral.

Inclusive si Fuerza Popular toma la dura, pero necesaria decisión de lanzar una candidatura presidencial no personificada por Keiko Fujimori (Olaechea está haciendo todos los méritos para ocupar ese lugar), a Fuerza Popular le va a costar reengancharse con el electorado perdido. Pero si el 2021 promete ser catastrófico para los naranjas, el 2020, con una buena campaña y un candidato menos resistido que Keiko Fujimori, le podría brindar alguna expectativa.

Según la última encuesta de Ipsos, preguntados por simpatías, Fuerza Popular es la segunda mejor ubicada, con 13% de señalamiento. Y cuando se pregunta directamente por qué agrupación se votaría, es el partido mejor colocado, con 14% de intención de voto.

Fuerza Popular tiene, además, figuras de recambio. La vieja guardia puede regresar al Congreso, corrigiendo así la mala decisión de Keiko Fujimori de excluirlos en la última elección (Martha Chávez, Carmen Lozada, Luisa María Cuculiza, Jorge Trelles, Alejandro Aguinaga, etc., superan largamente a los actuales voceros naranjas).

Mejora su perspectiva si se adelantan elecciones. Y halla al resto en situación precaria, como es el caso de la izquierda, su archienemiga, que ni siquiera tiene una inscripción cabal para el caso de su principal candidata, como es Verónika Mendoza.

La del estribo: pude ver El Padre en el 2017, cuando se estrenó en el Teatro La Plaza. A mi juicio, la mejor obra de ese año, con una actuación notable del gran Osvaldo Cattone. Por ello me permito volverla a recomendar. Se ha repuesto en el entrañable Teatro Marsano y solo va hasta el 15 de setiembre. Como dato adicional, en esta oportunidad suma la presencia de la muy buena actriz Vanessa Saba.