El pedido del fiscal contra PPK

Ensañamiento y politización son veneno para la justicia.

Augusto Álvarez Rodrich.
23 08 2019 | 05:10h

Siendo José Domingo Pérez un fiscal que ha tenido y tiene un papel crucial en la lucha anticorrupción en el Perú, también puede acabar infligiéndole uno de los mayores daños a este esfuerzo crucial para un país harto de autoridades políticas que usan el poder para llenarse los bolsillos y robarles a los ciudadanos su calidad de vida, su ilusión y su confianza en el futuro.

Pérez, junto con los equipos del ministerio público y de la procuraduría que investigan los casos ‘lava jato’, ‘cuellos blancos’ y ‘club de la construcción’, entre otros, están teniendo un desempeño excepcional, poniéndose en riesgo personal, y enfrentando a fuerzas oscuras incluso desde el interior de su propia institución que están comprometidos con la corrupción y que los amenazan permanentemente con desprestigiarlos y sacarlos del juego.

En el camino, se han ganado el reconocimiento de una opinión pública que aprueba a los fiscales Rafael Vela y Pérez con 66%, con una desaprobación de 24%, lo que se explica no solo por el trabajo que han realizado sino, también, por la expectativa que existe por su contribución a la lucha contra la corrupción, el principal problema del país para el 72% de los peruanos.

A pesar de este merecido respaldo, los fiscales lava jato no son, sin embargo, como ellos parecen creer por algunas de sus actitudes, infalibles y pueden cometer errores y excesos que la gente y algunos medios se los pasan por alto con la justificación del monstruo contra el que deben luchar.

Es el caso del pedido hecho por el fiscal Pérez de revocar el arresto domiciliario del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski para transformarlo en prisión preventiva, aduciendo encuentros supuestamente políticos que estarían prohibidos por la orden judicial, salvo que cuenten con alguna prueba fundamental que deberían mostrar en la audiencia judicial de esta mañana.

Pues lo que han señalado hasta el momento no justifica el pedido y, por el contrario, parece proyectar ensañamiento o politización, dos factores que son veneno puro para que se haga justicia, especialmente en los casos de corrupción en los que hay tanto en juego en un país con una sólida y antigua tradición de usar el poder público para beneficio privado.