Igualito es

“A estas alturas ya es tarde para esperar una puesta al día del tipo visita a Harvard como la que protagonizó Keiko Fujimori por intereses de campaña”

Mirko Lauer
15 Ago 2019 | 1:48 h

No hay de qué sorprenderse en los últimos nombramientos de Fuerza Popular en el Congreso. FP sigue siendo FP, y seguirá siéndolo hasta el amargo final. No tiene ni personal ni voluntad de recambio como para satisfacer a sus críticos, que en las encuestas son una mayoría nacional. Si alguien tenía esperanzas, es el momento de ponerlas bien entre paréntesis.

La espada de Damocles constitucional, y ahora también legal, bajo la que vive FP, sumada a la pérdida de la presidencia en tres comisiones, y al crónico descrédito en las encuestas, inevitablemente propicia un refuerzo de la mentalidad de catacumba partidaria. Como en el dicho francés, cuanto más cambia la agrupación naranja, más se va convirtiendo en la misma cosa.

En el caso de Rosa Bartra, ella ha demostrado ser una figura a la medida de las circunstancias que está pasando FP. Ha demostrado indoblegable lealtad a la línea partidaria, en un tiempo en que cualquier miembro de la bancada empoderado puede darle a FP una incómoda sorpresa. De modo que nada de novedades, sino operadores de confiabilidad comprobada.

La llegada de la fundamentalista religiosa Tamar Arimborgo a la comisión de Educación ha sido leída como un nuevo desafío. En realidad es la continuación de un desafío en el sector, que viene desde el 2016. La novedad está en el talento de la abogada para la frase a la vez lamentable y pintoresca, pero eso es todo. Pues la línea educativa de FP ha sido de una notable coherencia.

Esa línea ha encarnado alianzas políticas firmes con los intereses de capitalistas silvestres, prósperos pastores fundamentalistas, y movimientos retrógrados como “con mis hijos no te metas” (donde Arimborgo es prominente), en el terreno de la educación. Casi podría decirse que este mix de intereses es lo único en que FP ha sido consistente de la partida.

Ninguno de los dos nombramientos altera la capacidad operativa de FP en el Congreso, y más bien confirma sus limitaciones para el juego político. A estas alturas ya es tarde para esperar una puesta al día del tipo visita a Harvard como la que protagonizó Keiko Fujimori por intereses de campaña. Todo se va a deslizar por la vía del malo conocido.