Gabinete de guerra

“La actitud del fujimorismo pudo ser distinta, pero es evidente que apuesta por dar curso a un período de conflicto entre poderes”

Editorial Editorial
15 Ago 2019 | 1:44 h

Al designar a los presidentes de las comisiones parlamentarias ordinarias, Fuerza Popular ha decidido que su actividad en el Congreso estará signada por una extrema confrontación, en lugar del espíritu de consenso que proclamó luego de su elección el presidente del Legislativo, Pedro Olaechea.

El equipo fujimorista que dirigirá las comisiones es un gabinete de guerra. La permanencia de Rosa Bartra en la presidencia de la Comisión de Constitución –una inusual y provocadora reelección– tiene el sentido del anticipo de la forma cómo será abordada la propuesta de la reforma constitucional para el adelanto de elecciones, es decir, de encono, retraso y falta de consenso.

La presidencia de la legisladora Tamara Arimborgo en la Comisión de Educación es un tributo al conservadurismo radical, una señal a los grupos integristas como Con mis hijos no te metas con los que Fuerza Popular ha tejido una estrecha alianza. Por eso les importa mucho que a cargo de esa comisión se encuentre quien sostiene que el enfoque de género causa el sida y el cáncer.

Para aquietar las aguas internas, Fuerza Popular ha encargado comisiones cruciales a personajes controvertidos, como Elard Melgar, quien presidirá la Comisión Agraria, acusado ya en las legislaturas pasadas de aprovechar su condición de legislador para hacerse dar una norma sobre las juntas de usuarios de riego que favorece a sus intereses; o Mario Mantilla, que dirigirá la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales, a pesar de estar investigado por peculado, es decir, cobrar indebidamente gastos de representación cuando se encontraba en el extranjero pagado por el mismo Congreso.

La actitud del fujimorismo pudo ser distinta, incluso sin estar de acuerdo con la propuesta del Gobierno de adelantar las elecciones. Pero es evidente que apuesta por dar curso a un período de conflicto entre poderes, siguiendo el mismo discurso que enarboló para la elección de la mesa directiva del Parlamento. No tiene un propósito distinto designar como vocera, y a cargo de esa estrategia, a la legisladora Milagros Salazar, del sector violento de la bancada.

Los datos que suministra este diario, respecto a la frecuencia de visitas de los dirigentes de Fuerza Popular a Keiko Fujmori, permiten considerar que ella se encuentra al mando de esta estrategia. A tres años de su derrota electoral y a pesar de las lecciones brindadas por la realidad, y sin importar la desaprobación de los ciudadanos a ese proceder, es inaudito que se siga actuando de espaldas al país.