Contra el reloj

Editorial Editorial
14 Aug. 2019 | 05:18h

Legisladores de varias bancadas consideraron que apenas se instalen los grupos de trabajo parlamentarios se debe iniciar el debate de la propuesta de reforma constitucional del Ejecutivo para el adelanto de elecciones. Estos grupos parlamentarios consideran que lo más urgente en la agenda del Congreso es abordar la salida legal que permita las elecciones el año 2020.

El fujiaprismo no piensa así. Al contrario, se ha emplazado en una dinámica distractora, en donde aparece el caso de Tía María como la prioridad, con el nada escondido propósito de ganar tiempo y no se eche a andar la maquinaria legislativa para adelantar las elecciones. A la invitación de dos ministros al pleno del Congreso se suman las declaraciones que amenazan con la vacancia del presidente de la República, que incluso no son objeto de decisiones formales de las bancadas. Si se trata de cubrir la agenda con temas distintos al adelanto electoral –aunque no se tengan los votos necesarios para cumplir las amenazas– todas las distracciones serán utilizadas.

El camino de la reforma es complejo, pero debe ser iniciado. Una de las medidas que facilitarían el debate sería que Fuerza Popular deje que la presidencia de la Comisión de Constitución sea presidida por otra bancada. Incluso, ante la posibilidad provocadora que maneja el fujiaprismo, de volver a poner al frente de ese grupo de trabajo a la legisladora Rosa Bartra, ya conocida por su estrategia de bloquear o retrasar la reforma judicial y política, la alternativa sería que el debate se lleve a cabo directamente en el Pleno del Congreso, una solución perfectamente habilitada por la Constitución y el Reglamento del Congreso.

Desde que se presentó la propuesta de adelanto electoral, hace 15 días, se organiza desde el Congreso, con el pretexto del inicio de la legislatura, una estrategia para evitar el debate, retrasarlo para que los plazos sean inviables de cumplir, o archivar la propuesta. Esta estrategia ha sido patentizada en la ronda de consultas realizadas por el premier Salvador del Solar, de modo que el Gobierno ya está notificado de las intenciones de la mayoría parlamentaria.

La propuesta del Ejecutivo no puede encallar en el Parlamento. No puede ser tratada como la reforma judicial, atrapada más de 7 meses en el Congreso, o las iniciativas de reforma política, demorada 3 meses y luego desfigurada. El fujimorismo y sus aliados atrincherados en el Congreso deben saber con la debida oportunidad que esta vez no usarán los plazos para evitar los cambios.