Poncio Pilatos con su batea

“Es penoso constatar los comentarios desde distintos frentes, por ignorancia o por interés, que desprecian la importancia de la inversión”

Augusto Álvarez Rodrich.
13 Ago 2019 | 1:35 h

Las marchas y contramarchas por la impericia del gobierno en Tía María condujeron a una situación en la que todos pierden, incluyendo a la población del valle del Tambo, Arequipa y el país.

Empezando por la postergación, al menos por lo que dure el gobierno del presidente Martín Vizcarra –uno o dos años–, de una inversión de US$ 1,400 millones y unos 9,000 empleos.

Es penoso constatar los comentarios desde distintos frentes, por ignorancia o por interés, que desprecian la importancia de la inversión, que es lo que genera crecimiento y empleos, lo cual debe realizarse asegurando los derechos y beneficios de la gente y la protección del ambiente.

Eso incluye a sectores como los de la izquierda parlamentaria –Marco Arana (Frente Amplio) y Verónika Mendoza (Nuevo Perú)– que acabaron plegados a las posiciones intransigentes del gobernador Elmer Cáceres, o de la mayoría de partidos que se pusieron en balcón.

Pero, también, al presidente Martín Vizcarra, quien no demostró convicción para sacar adelante inversiones importantes para el país, y no “al costo que sea, a bala y fuego” como señalan algunos erróneamente, sino con objetivos y planes diseñados e implementados con inteligencia, lo que el gobierno confirmó carecer.

Peor que eso es lo que se concluye del audio grabado subrepticiamente por las autoridades arequipeñas, cuya revelación proyectó al presidente con un doble discurso que no es motivo de vacancia ni de censura a un ministro, pero que sí deja a Vizcarra como un Poncio Pilatos que se lavó las manos usando como batea al consejo de minería, junto con el premier Salvador del Solar, quien señala que la filtración del audio por parte de las autoridades arequipeñas fue una deslealtad, pero lo suyo fue de una gran ingenuidad.

“No conozco la clave del éxito, pero sé que la del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”, dice Woody Allen, y eso es lo que le pasó al presidente Vizcarra, con el problema de que, al final, terminó sin el respaldo de las autoridades arequipeñas ni de la inversión, y alimentando con su comportamiento errático en Tía María a otros gobernadores para que armen protestas como en Moquegua contra Quellaveco y en varias otras partes del país.