“El remedio es peor que la enfermedad”

La República
31 M07 2019 | 08:06h

Patricio Quintanilla Paulet - Rector Univ. La Salle

No soy analista político ni constitucionalista, por lo que no me considero capaz de opinar sobre las razones que llevaron al presidente Vizcarra a formular esta inesperada y, a mi modo de ver, irresponsable propuesta de adelantar las elecciones generales, tampoco de considerar su relación con los preceptos constitucionales.

Como simple ciudadano, podría imaginar que ha sido consecuencia del reclamo popular, según sus palabras en el Discurso a la Nación: “No hay un lugar del Perú donde no haya recibido el reclamo de ‘presidente, cierre el Congreso’”, es decir que se están sustituyendo los canales democráticos por el clamor popular, pero ahí lo dejo porque no es mi tema.

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Impacto económico

No soy simpatizante ni mucho menos del Congreso de la República, pero el anuncio presidencial me hace recordar la vieja frase popular del título de esta columna, porque los ciudadanos pagaremos el precio de esta decisión.

En su discurso, el presidente ha estimado una tasa de crecimiento de 3.5% del Producto Bruto Interno (PBI), inferior a la originalmente proyectada; me atrevería a afirmar que con suerte tal vez lleguemos a 3.0%, probablemente menos.

La inversión en general, y especialmente la privada, es el principal motor del crecimiento porque genera un círculo virtuoso: inversión privada–empleo–ingreso de las familias–demanda de bienes y servicios–aumento en la producción–inversión privada. Con el desafortunado anuncio del presidente Vizcarra, lo más probable es que la inversión privada se detenga y el mencionado círculo virtuoso se convierta en un círculo vicioso, en el que las variables se retroalimenten, pero en sentido negativo.

Los inversionistas privados de todos los tamaños (no me refiero a las grandes inversiones mineras) requieren algunas condiciones: estabilidad jurídica, estabilidad política y estabilidad económica, que ya eran débiles, pero que, con el comentado anuncio presidencial, estarán peor. Ante esta incertidumbre es difícil que se genere inversión y, por lo tanto, las menores proyecciones de crecimiento, publicadas en junio por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), serán aún más bajas.

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Este impacto en la inversión privada también atenta contra la diversificación productiva, pues continuaremos siendo dependientes de actividades extractivas. La minería y la pesca son muy importantes para el país, pero no puede ser lo único.

La mencionada diversificación requiere del desarrollo de otros sectores productivos como el agropecuario, el manufacturero no primario y el de servicios, todos los cuales son dependientes de la inversión privada de pequeños y medianos empresarios. La inversión minera continuará porque los yacimientos no pueden irse a otro país, pero sí las actividades de generación de valor agregado vinculadas a esta.

Conclusión

La primera parte del discurso es muy positiva, todo está bien, pero, por el pedido popular de cerrar el Congreso, tiraremos todo por la borda y paralizaremos la economía y, por lo tanto, al país.