El histórico fin de un ciclo político

El significado del adelanto electoral anunciado ayer.

Augusto Álvarez Rodrich.
29 07 2019 | 01:28h

El adelanto de elecciones generales significa la estocada mortal a una mafia incrustada en el congreso, con el fujiaprismo a la cabeza, y constituye el penoso final de una generación que fracasó por su tolerancia o complicidad con la corrupción y el uso ilegítimo del poder para su propio beneficio.

La propuesta del presidente Martín Vizcarra es un proyecto de reforma constitucional para adelantar las elecciones generales –congresal y presidencial– al 28 de julio de 2020, el cual se inscribe dentro del marco constitucional, que pretende atender el sentir mayoritario de una ciudadanía que está harta de un grupo de partidos que en los tres años de este lustro político profundizaron la corrupción, mediocridad y prepotencia del parlamento peruano.

Este congreso manejado por el fujiaprismo desde hace tres años dio evidencias sólidas de no querer realizar ninguna reforma real de la política y de la justicia pues estos son los espacios que le permiten la protección de sus intereses particulares, y creyeron que al recuperar la presidencia del congreso podían seguir haciendo de las suyas.

Por ello, es ridícula la respuesta de la nueva mesa directiva de que el planteamiento del presidente Vizcarra pone al país en una situación de incertidumbre e inestabilidad, generando un contexto de mayor conflicto político, pues lo que ha sido obvio para todos es que el fujiaprismo se dedicó todos estos años a blindar a sus corruptos, a prostituir las instituciones para su propio beneficio, y a promover un retroceso de la democracia.

Las reacciones de desconcierto de los congresistas fujiapristas tras el anuncio del presidente Vizcarra del adelanto electoral reflejan su incredulidad ante el fin de un ciclo político que empezó después del colapso del fujimontesinismo en el 2000, y que, en democracia, tuvo el mismo entusiasmo por la corrupción que la autocracia.

Para una ciudadanía tan motivada por construir una mejor sociedad, como se ha reflejado en el entusiasmo general por la realización de los juegos panamericanos –a los que el fujiaprismo también se opuso–, el anuncio de ayer permite tener la ilusión de que el futuro puede ser mejor.

No será fácil ni está asegurado, pero no se puede dejar de intentarlo.