Alternancia ya

“Necesitamos cambiar las estructuras para que entren más mujeres diversas que apuesten por la igualdad”.

Gabriela Wiener
26 07 2019 | 01:18h

Se ha estado hablando mucho de la paridad pero no lo suficiente de la alternancia, que no es el complemento de la primera, más bien se trata en realidad de un reclamo en sí mismo. Hasta el cierre de esta columna, el Pleno del Congreso debatía sobre si van o no van. Pese al sabor agridulce de estar a punto de conseguir la paridad total pero solo de forma progresiva, hay que reconocer que ha sido lo más lejos que se ha podido llegar dada la correlación de fuerzas en el Kongreso. Sin embargo, seguía peligrando a esta hora. Los congresistas de Fuerza Popular admitían la paridad pero con la condición de que fuera solo en primarias de cada partido, no en las listas electorales, que es lo que se está demandando con esta reforma. “Ya tienen su paridad”, parecen decir, mientras que vuelven a sabotear la igualdad real.

De nada nos sirve paridad, 50 y 50, si los primeros números son de hombres y solo la otra mitad de mujeres. Así, desde esos puestos secundarios, desde esos números desventajados, las mujeres entran en cuotas muy inferiores a las de los hombres. La apuesta es que la cifra repartidora permita el acceso seguro de mujeres, a través de la alternancia, mujer, hombre, mujer, hombre. Por eso la alternancia debe darse desde el inicio de la lista.

Si después de aprobar las reformas o casi aprobarlas (como en el caso de la inmunidad parlamentaria, que se va a referéndum), se queda en el tintero la paridad y la alternancia, estaremos confirmando lo de siempre: que este país es machista hasta las trancas porque nuestras autoridades lo son. Necesitamos cambiar las estructuras para que entren más mujeres diversas que apuesten por la igualdad. Mientras tanto seguiremos en sus manos.