La reforma, a la una...

“El 85% de los parlamentarios fujimoristas son independientes, y pedirles que voten porque los dejen sin chamba provocaría una insurrección interna”

Nelson Manrique
23 Jul 2019 | 1:24 h

El aniversario patrio nos encuentra con las reformas políticas propuestas por el poder ejecutivo con un destino incierto. El fujimorismo ha boicoteado de todas las maneras posibles su aprobación, luego de verse obligado a otorgar la cuestión de confianza planteada por el presidente Vizcarra.

El fujimorismo no se allana a la elección ciudadana de los candidatos a integrar las listas parlamentarias. El voto preferencial pondría entonces la elaboración de las listas parlamentarias en manos de las viejas cúpulas partidarias, con lo que se repetirían los vicios que nos han llevado a la situación actual. Tampoco aceptan la incorporación de la mujer en la vida política y la postergan para el 2030. Lourdes Salgado y otros fujimoristas alegan que no se debe “obligar” a las mujeres a participar en la política, como si no hubiera millares de militantes inscritas en los partidos, esperando incorporarse plenamente en la conducción de nuestro país.

En lo relativo a la impunidad parlamentaria, la Comisión de Constitución presidida por Rosa Bartra ha rechazado la propuesta del ejecutivo de que el retiro de la inmunidad sea decidido por la Corte Suprema. Los fujimoristas quieren que el parlamento continúe de juez y parte como hoy, en que más del 90% de los pedidos de levantamiento de inmunidad parlamentaria son rechazados.

¿Qué alternativas le quedan al ejecutivo, de persistir el fujimorismo en traicionar la cuestión de confianza que otorgó pocos meses atrás? El primer camino sería ceder y darse por satisfecho, diciendo que se logró “algo” de cambios. Varios fujimoristas vienen insinuando que el premier Salvador del Solar aprobaría este temperamento. Este resultado convertiría al presidente Vizcarra en un rehén del fujimorismo y dejaría el porvenir de su régimen en una situación de pronóstico reservado.

Otra alternativa es que el presidente Vizcarra declare que considera que el Congreso ha rechazado la cuestión de confianza y proceda a disolver el parlamento. Podría suceder, pero es poco probable. Una decisión así encontraría un país dividido y una correlación difícil.

El analista Carlos Monge propone una buena alternativa: que el presidente Vizcarra convoque a un nuevo referéndum para escoger entre la propuesta original del ejecutivo y la aprobada por el parlamento (las encuestas indican que el ejecutivo ganaría holgadamente). Un resultado favorable daría una enorme legitimidad al presidente Vizcarra para plantear una nueva cuestión de confianza y si ésta es rechazada disolver el parlamento con una correlación que le garantice la gobernabilidad por los dos años siguientes. El Congreso tendría que pronunciarse de inmediato porque el debate de las cuestiones de fondo ya se hizo. Es poco probable que el fujimorismo se arriesgue a un choque. El 85% de los parlamentarios fujimoristas son independientes, y pedirles que voten porque los dejen sin chamba provocaría una insurrección interna.

En los dos años que restan el fujimorismo y el Apra van a hacer lo imposible por bloquear las investigaciones del caso Lava Jato. Es importante mantener el escenario abierto para que los jueces que llevan el proceso puedan continuar su tarea de profilaxis ética. La renovación de la política y la construcción de una democracia capaz de conquistar el apoyo ciudadano depende de ello.

Espero retomar las reflexiones sobre el capitalismo informacional en el artículo siguiente.