Marx y la historia

“Postuló que estamos transitando de la fase industrial del capitalismo a una nueva fase que provisionalmente puede ser denominada capitalismo informacional”

Nelson Manrique
16 Jul 2019 | 1:13 h

El año 1845 se conocieron personalmente Carlos Marx y Federico Engels. Ambos estaban alrededor de los 25 años, se conocían por su producción, se admiraban mutuamente y se plantearon la posibilidad de trabajar juntos. Redactaron entonces un manuscrito juntos, para ver si existía la compatibilidad imprescindible para emprender su proyecto. Redactaron así La ideología alemana, un grueso borrador en el que, con el aliciente de zanjar con la izquierda hegeliana, pusieron en claro sus planteamientos más importantes.

En La ideología alemana Marx y Engels vertieron una afirmación categórica que se prestaría a más de un debate: “Reconocemos solamente una ciencia, la ciencia de la historia” (Marx y Engels 1973: 676). La proposición puede sonar exagerada, pero muestra la importancia que ambos concedían al análisis histórico. Marx denominó a su método como materialismo histórico. No suele pensarse así de él, pero fue un gran historiador.

A Marx le interesaba la historia como un componente fundamental de su proyecto político. El análisis de la historia del capitalismo le sirvió para demostrar que este era un orden histórico, es decir que tuvo un comienzo y deberá tener un final.

Marx elaboró un esquema de filosofía de la historia que se ha vuelto célebre, que considera que la humanidad ha pasado por sucesivos estadios históricos: el comunismo primitivo –una sociedad sin clases sociales, basada en la escasez y la necesidad–, luego sociedades con clases sociales: el orden antiguo o esclavista, al que le siguió el feudalismo, de cuyas entrañas nació el capitalismo, que finalmente deberá llegar a su final, dando paso a una nueva sociedad sin clases sociales, a la que denominó comunismo científico.

Según Marx, el capitalismo nació en el siglo XVI como un capitalismo mercantil, que se extendió hasta fines del siglo XVIII. El capitalismo mercantil no cambió sustantivamente la forma de producir, pero realizó la “acumulación originaria” sobre la cual pudo desarrollarse la acumulación capitalista. Se crearon así las condiciones para el nacimiento del capitalismo industrial, la segunda etapa del capitalismo, que se desplegó desde fines del siglo XVIII y entró en crisis dos siglos después, a fines del siglo XX.

Marx creía que la fase industrial constituía el final del capitalismo y que la revolución socialista era más o menos inminente. Pero no sucedió así y en el capitalismo industrial se desplegaron más subfases. A la fase industrial de libre competencia de la época de Marx le siguió el capitalismo de los monopolios, al que Lenin denominó imperialismo.

Hacia fines del pasado siglo se hizo evidente que el orden industrial había entrado en crisis. Las primeras señas surgieron del mundo de la cultura y se extendieron rápidamente hasta llegar a la economía. Estaba claro que una fase histórica se cerraba, pero no había idea de qué vendría después. De ahí las definiciones en negativo que se propusieron para denominar el nuevo orden: sociedad posmoderna, postindustrial, postcapitalista, del consumo, del ocio. Y, más cercanamente, de la información y del conocimiento.

Postuló que estamos transitando de la fase industrial del capitalismo a una nueva fase que provisionalmente puede ser denominada capitalismo informacional. Esta transición va acompañada de profundos cambios en la propiedad de los medios de producción, las formas de apropiación del excedente económico, en la estructura de clases y de una crisis muy profunda del sistema político de representación. Esto sigue siendo capitalismo, pero es otro capitalismo.

Espero sustentar estas afirmaciones en las próximas entregas.