Lo mejor es enemigo de lo bueno

Reelección de Salaverry en el congreso es el mal menor.

Augusto Álvarez Rodrich.
26 06 2019 | 07:10h

Si la política no es el arte de escoger el camino perfecto, sino, con realismo, entre las opciones posibles, la reelección de Daniel Salaverry en la presidencia del congreso parece la menos mala del proceso ya en marcha.

La presidencia del congreso es, como se ha comprobado con Salaverry, un cargo tremendamente importante para definir el curso de la política del país incluso si quien la ocupa no proviene de la mayoría parlamentaria.

Salaverry llegó ahí con los votos de la mayoría para la que jugó un papel crucial en asuntos como la caída de la presidencia de Pedro Pablo Kuczynski, tal como ocurrió un año antes con Luis Galarreta por dirigir la embestida contra Jaime Saavedra. Keiko Fujimori fue la gran electora en ambos casos.

En el camino, sin embargo, Salaverry se fue independizando de esa mayoría fujiaprista hasta volverse su enemigo número uno en el parlamento debido a que apoyó el esfuerzo anticorrupción del gobierno del presidente Martín Vizcarra y el inicio de la reforma político-judicial a la que Fuerza Popular y el Apra se opusieron, siendo finalmente derrotados en el referéndum, todo lo cual significó el descalabro de su sólida hegemonía política.

Eso le ha permitido a Salaverry tener una mejor aprobación que el resto de sus colegas y un reconocimiento público que no es poca cosa en el contexto del desplome de la política peruana.

Pero si la presidencia del congreso ha sido un cargo crucial en el último año político, lo será aún más durante los próximos doce meses, y eso ha generado, entre otros motivos, una intensa negociación para esta elección que, como es tradicional, se realizará en la mañana del viernes 26 de julio.

En la carrera están desde Rosa Bartra, el topo fujimorista Pedro Olaechea, Víctor Andrés García Belaunde, Juan Sheput –quien se acercó a FP, pero luego perdió su aprecio al acusar al fiscal Pedro Chávarry–, hasta otras cartas a la espera de que un impase los coloque en la liza, como Luis Iberico de APP, además de Salaverry.

A favor de que Salaverry siga en el cargo está que ha logrado tener distancia tanto del fujiaprismo como del gobierno, así como un compromiso con la reforma política, lo que en este contexto es particularmente interesante.