La pobreza porfiada

“Sea lo que fuere, las encuestas marcan una tendencia. Hemos visto que la pobreza ha caído, sin distingo de la política económica aplicada”.

Humberto Campodónico
26 Jun 2019 | 5:40 h

info campodonico

Muchas veces se afirma que los logros de la economía peruana se deben, única y exclusivamente, al modelo económico ya que, debido a su aplicación, la pobreza ha bajado en un 60% del 2001 al 2017 (1). Pero en toda la Región la pobreza también bajó en 39%. Es, por tanto, una tendencia general y no un “fenómeno peruano”.

La reducción la lideró Uruguay, con 84% (ver cuadro), que en el 2001 tenía la pobreza más baja. El 2.6% de pobres del 2017 se compara con cualquier país industrializado. Las reducciones de Chile (73%) y Argentina (63%) también son superiores a la peruana.

Después vienen Ecuador y Panamá. Y un poco más lejos, siempre con reducciones superiores al 40%, vienen Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica y Paraguay. Sorprende México, que solo la redujo en 6% y tiene 43% de pobres.

Anotemos que la reducción de la pobreza es distinta al nivel de pobreza. Bolivia y Costa Rica han tenido % de reducción parecidos. Pero Bolivia tenía 66.9% de pobreza en el 2001 y Costa Rica solo el 27.7%.

Un tema clave es que las políticas económicas han sido disímiles. Los países de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Perú y México) han seguido políticas más ortodoxas, a diferencia de Bolivia, Ecuador, Argentina y Brasil. Sin embargo, todos redujeron la pobreza de manera notable (a excepción de México, que tiene un TLC con EEUU y Canadá desde 1994).

¿Por qué? Una explicación la da el super ciclo de precios de los productos básicos del 2003 al 2014: minerales (cobre, oro, hierro, plata, zinc, níquel), productos agrícolas (maíz, trigo, soya) y los hidrocarburos. ¿Y por qué hubo super ciclo? Porque China se estaba industrializando y se convirtió en la primera fuente de demanda de esos productos.

Así, las condiciones externas económicas y financieras (incluye los flujos de inversión y tasas de interés bajas) tienen una influencia determinante en nuestras economías. Pero el super ciclo se terminó en el 2014 y, desde allí, ha bajado el crecimiento económico porque nos hemos vuelto (más) dependientes de las materias primas.

Por eso la pobreza puede volver a subir. Dice CEPAL que tienen muchas posibilidades de volver a ser pobres aquellos que tienen ingresos que no superan el doble de la canasta básica: si la canasta cuesta 1000 pesos es vulnerable el que gana 2000 pesos o menos. Los cálculos de CEPAL dicen que 32.5% de los peruanos “no pobres” son vulnerables (ver cuadro). Con la excepción de Uruguay (nuestro rival del sábado), los vulnerables de la Región rondan el 30%. ¡Qué porfiada es la pobreza!

Los niveles de pobreza se obtienen con las encuestas de hogares, cuya metodología se ha estandarizado en la Región. Pero tiene muchas críticas. Una es que el umbral de pobreza es muy bajo y subestima la cantidad de pobres. Otra, más de fondo: no es un indicador adecuado y mejor sería usar el método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI), el nivel de anemia o el enfoque multidimensional de la pobreza.

Sea lo que fuere, las encuestas marcan una tendencia. Hemos visto que la pobreza ha caído, sin distingo de la política económica aplicada. Y que la dependencia, así como la volatilidad de los precios de las materias primas, nos hace vulnerables. Lo que quiere decir que debemos buscar otros motores que nos permitan crecer, con mayor valor agregado y sostenibilidad de largo plazo, a la vez que reducimos la dependencia en las materias primas, ahora que estamos en la era de la información y el conocimiento. ¿No es cierto?

1 Los datos provienen de “Panorama Social de América Latina 2018”, www.cepal.org