Mirko Lauer

Esperando a los jóvenes

En nuestra historia las irrupciones de una nueva generación han venido acompañadas de nuevas visiones y propuestas para el país

Mirko Lauer
23 Jun 2019 | 6:00 h

Luz Salgado, considerada hace poco la fujimorista libre con más liderazgo, anuncia que cederá el paso a nuevos valores. No se sabía que en Fuerza Popular hubiera una pugna generacional, pero la frase es feliz, y dice cosas. Parece una declaración de cansancio luego de decenios al pie del cañón, y sirve para dirigir la mirada hacia los jóvenes en la política.

No hay una definición vigente sobre qué es ser una persona mayor en la política. Una edad de referencia son los 60 años, pero de esos quedan pocos. El grueso de los políticos importantes está más cerca de los 50, pero sus imágenes no son juveniles. Joven en la política se parece más a 30, aunque algunos logran el efecto con 40.

Hubo un tiempo en que las juventudes de los partidos eran capaces de incubar movimientos internos para arrancarle una cuota de poder a los mayores. Alan García fue parte de un impulso así en el Apra, y llegó a la presidencia a los 36 años. Muchos de esos jóvenes llegaron a curules y ministerios a través de sus partidos.

En verdad hoy hay jóvenes por toda la política, pero en ellos esa no es la marca de una identidad individual o colectiva. Como en los tiempos en que las mujeres llegaban al peso político con estilos y énfasis definidamente masculinos, hoy los jóvenes rara vez lo parecen y parodian, acaso sin conciencia de ello, las conductas de sus predecesores.

En nuestra historia las irrupciones de una nueva generación han venido acompañadas de nuevas visiones y propuestas para el país. Es el sentido del llamado de Manuel González Prada sobre los jóvenes a la obra. Los grandes cambios nacionales, en la política y en la cultura, se han dado con figuras muy jóvenes, conscientes de que el país los necesitaba.

Tanto así que alguna vez un provecto Luis Alberto Sánchez se quejó de una efebolatría en la política. Pero en el fondo sabía que la nueva sangre era indispensable. Lo continúa siendo ahora, en que la inmensa mayoría de la población es menor de 35 años, y un 30% es menor de 15 años. Todos ellos tienen una cita con nuevos políticos que todavía no conocemos.