Pobreza, ¿tema de antaño?

Mirko Lauer
12 06 2019 | 00:04h

¿Qué se hizo de la lucha frontal contra la pobreza?

¿Qué se hizo de la lucha frontal contra la pobreza? Hay muchas personas que se mantienen en ellas (la lucha y la pobreza), pero el tema ya no está bajo los reflectores. Se debe en parte a que la pobreza se ha reducido drásticamente en los pasados decenios. También está la noción de que el crecimiento económico por sí solo se va encargando de eso.

Además, terminada la era de los altos crecimientos económicos las cifras de pobreza han empezado a oscilar, con años mejores que otros. Por alguna razón esto ha vuelto al problema menos dramático, incluso le ha dado una suerte de cariz transitorio y fatalista, como si la cosa fuera mal este año, quizás mejor el otro.

Un efecto de que las cifras sobre pobreza se hayan empezado a mover en estos decenios es el surgimiento de discrepancias sobre la medición misma. La versión estándar es que ha habido fuerte reducción, pero el criterio sobre quién es pobre y quién no, se ha vuelto polémico. Lo cual ha ayudado a que el tema pase de político a académico.

Es decir, el discurso político en buena medida se ha desentendido de la pobreza, dejando el asunto en manos de los tecnócratas. Hasta las clásicas ofertas específicas a los pobres, casi siempre acceso a servicios, han retrocedido incluso en muchas campañas municipales, hasta en lugares donde los pobres son mayoría. La inseguridad ha reemplazado el reclamo de agua y energía eléctrica, por ejemplo.

Todavía una quinta parte de la población entra en las estadísticas de pobreza, tres millones que son el equivalente de un pequeño país en sí mismo. Como no se espera crecimientos espectaculares de la economía, la lucha por ayudar a estas personas es mucho más difícil que las anteriores. También en parte por el menor entusiasmo político.

El Perú ha tenido una tradición de partidos cuyo leit motiv fue llevar al poder a los pobres, bajo diversos nombres. Eso ha sido cambiado por partidos que en el mejor de los casos solo desean mejorar la suerte de esos pobres. Hoy da la sensación de que el padecimiento de la pobreza ni siquiera ocupa mucha importancia en la ecuación política.