Brasil: otro lado del mostrador

Mirko Lauer
11 06 2019 | 00:00h

“Las revelaciones van más allá de Moro con sus fiscales, y afectan la legitimidad misma de la presidencia de Bolsonaro”

Además de una revelación, el destape de The Intercept es una confirmación. Pues desde el inicio hubo difundida conciencia de que la condena a Lula fue una maniobra política para impedirle volver a la presidencia. Lo que acaba de aparecer son pruebas de lo que los medios del mundo están llamando una conspiración del juez Sergio Moro y los fiscales de Lava Jato, palabra que incluye de hecho la sospecha de un nexo con Jair Bolsonaro.

The Intercept publica grabaciones en que Moro y el fiscal de Lava Jato aparecen coordinando el caso de Lula, algo prohibido por la Constitución de su país. La coordinación fue para volver a Lula inelegible en las inminentes elecciones del Brasil, y uno de sus propósitos fue acelerar el caso todo lo posible, para llegar a una meta política.

La respuesta de Moro, hoy ministro de Justicia del político beneficiado por la prisión de Lula, ha sido débil: los documentos han sido ilegalmente obtenidos, nadie fue consultado antes de la publicación, se ignora la gigantesca corrupción destapada por Lava Jato, y todo está fuera de contexto. Ninguno de los primeros tres puntos toca el fondo de la cuestión en el caso Lula.

Evidentemente las revelaciones van más allá de Moro con sus fiscales, y afectan la legitimidad misma de la presidencia de Bolsonaro. Para la defensa de Lula las grabaciones son armas de grueso calibre en el replanteamiento de los términos del caso Lula, de cuyas pruebas condenatorias el propio fiscal acusador desconfiaba (hay una grabación) días antes del desenlace.

De otro lado esto mancha a porciones enteras la actividad judicial brasileña de estos años, que ya venía siendo criticada por el trato de diversos políticos acusados y el manejo del sistema de delaciones. Si existen, como dice The Intercept, años de grabaciones, hay allí los elementos de una biografía judicial de Moro.

Por lo pronto Marco Aurelio Mello, vocal del Supremo Tribunal Federal, ha opinado que el intercambio de mensajes “pone en duda, sobre todo para la mirada del lego, la equidistancia del orden juzgador, la cual tiene que ser absoluta”. Con esto empieza un nuevo ciclo de opiniones judiciales en el caso de Lula.