¿Qué es un país hermano?

Mirko Lauer
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"El rescate de lo venezolano cercado por la barbarie sería un provechoso desafío intelectual, cultural y humano".

Está en la misma región, habla el mismo idioma, tiene una tradición parecida, lo habita una composición humana similar. A veces se han peleado feamente, como hacen los hermanos. Pero nuestras identidades nacionales se han construido también sobre esa fraternidad. Paradójicamente ella rara vez ha sido puesta a prueba.

Pero quizás no somos tan hermanos los pueblos de la región como predican himnos y discursos. Miguel Bákula ha hecho notar que a los pocos años de la independencia los nuevos países casi no comerciaban entre ellos, sino con las potencias del norte. Hoy las relaciones culturales entre países andinos son reducidas y difíciles.

No nos conocemos mucho en realidad, algo natural puesto que no hemos convivido mucho. Los más acomodados se conocen, porque viajan. Los sectores populares saben de una mutua existencia, pero poco más.

Pero los migrantes, al experimentar una convivencia larga, son los que se han acercado más al corazón de una hermandad entre latinoamericanos.

La oportunidad de que peruanos y venezolanos nos conozcamos a la escala que se está dando hoy es única, pero el encuentro no es nuevo. Primero viajaron los peruanos de toda condición, espantados por las crisis peruanas y atraídos por la bonanza venezolana. No fueron pocos, y muchos siguen allí a pesar de todo. Siempre fueron bien recibidos.

La masividad del ingreso venezolano a Perú está creando la impresión de una masa compuesta únicamente de necesidades. Sería un error pensar así. Aparte de que todos tienen algo que aportar, Venezuela nos está dando mucha gente con formación y habilidades que no todas abundan en el Perú. Hay, aunque hoy no lo parezca, un enriquecimiento.

En los años 70 México reforzó considerablemente su capacidad tecnocrática con los cuadros que acogió del exilio chileno y uruguayo. Ya lo había hecho a fines de los años 30 con la llegada de los republicanos derrotados en España. Los apristas exiliados en varios momentos aportaron a la modernización de Chile.

Ahora que se forman tantos institutos binacionales con países del mundo, muchos de ellos remotos, algunas universidades podrían emprender el camino de un mayor conocimiento entre Perú y Venezuela. El rescate de lo venezolano cercado por la barbarie sería un provechoso desafío intelectual, cultural y humano.