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Política

Un primer paso

La Republica

El Gobierno no debe volver a bajar los brazos ante un Congreso hostil a la reforma política.

El Congreso ha votado a favor de la confianza del gabinete que preside Salvador del Solar, comiéndose sus encendidas palabras contra la supuesta violación de su autonomía. Harto temor e incoherencia condujeron a Fuerza Popular a retroceder de sus amenazas, dejando abierta una pequeña puerta para la aprobación del paquete mínimo de cambios electorales y de la inmunidad parlamentaria.

Es cierto que la votación no pone fin a la tensión. Fuerza Popular y sus aliados ejercen una mayoría contraria a todo cambio y saben que en ello se juegan la defensa de sus intereses, porque la votación ha dejado ver que, de modo cierto o engañoso, el núcleo duro del fujimorismo ha votado contra la confianza y se encuentra atrincherado en la Comisión del Congreso, convertida en el horno crematorio de las reformas.

Si la reforma se cristaliza no será obviamente por el fujiaprismo, sino a pesar de ellos. Este pequeño paso se debe especialmente a la enorme presión de la opinión pública, la que consiguió este resultado. En todo lo demás, estos grupos han perdido, en los argumentos sobre el fondo y la forma de los cambios; en la interpretación constitucional donde echaron mano de especialistas improvisados, y en su estrategia de exigir que la reforma sea reemplazada por otras políticas públicas, como si fueran antagónicas.

En el debate parlamentario no ha sorprendido la falta de argumentos de los opositores a la reforma. Su discurso ha sido una gastada prolongación de las advertencias de resistir el cierre del Congreso, una prédica que no han sabido sostener con coraje. De los 77 votos a favor de la confianza, 33 corresponden a Fuerza Popular, entre ellos sus voceros más caracterizados.

Con la confianza, el gobierno se anota un triunfo provisional. En el debate y ante el país ha dejado sentada su posición de que la cuestión de confianza planteada es un mecanismo democrático, y que al exigir al Congreso que debata y apruebe cambios políticos sensibles no invade ningún fuero sino más bien interpreta un firme reclamo ciudadano. Si algo ha fracasado es el operativo que intentaba presentar esa posición como golpista y quería construir una falsa épica democrática escondiendo bajo la alfombra el blindaje a personajes acusados de corrupción.

El Gobierno no puede dormirse en sus laureles. No debe volver a bajar los brazos en relación con la reforma; debe exigir que los cambios priorizados se aprueben en esta legislatura para lo cual podría extenderse el período de sesiones, y particularmente ejercer junto con la ciudadanía una debida vigilancia para evitar que las reformas sean desnaturalizadas.