Masificación: El desorden es el problema

Humberto Campodónico
29 May 2019 | 0:30 h

“Vamos por la Autoridad Nacional del Gas. Vamos por la nueva licitación del Gasoducto Sur Peruano. Vamos por el gas domiciliario para los millones de peruanos...”.

Hemos dicho antes en esta columna que el éxito de los programas que llevan el gas natural a los domicilios consiste en tener un Plan Nacional de Masificación orientado y dirigido por el Estado. Así ha sido en todos los países de la Región que los han implementado, principalmente en Argentina, Colombia y Bolivia

Esto porque la masificación domiciliaria no es una actividad rentable. Es simple la demostración: en Lima hay 736,000 hogares conectados a las redes de Cálidda y su consumo en marzo fue 9.3 millones de pies cúbicos diarios (mmpcd). Sin embargo, solo 24 generadoras eléctricas (casi todas en Chilca) consumieron 281.5 mmpcd.

Si Cálidda no tuviera los 24 clientes eléctricos, no le hubiera sido rentable romper pistas y veredas para las 736,000 conexiones. Pero en Ayacucho, Abancay, Andahuaylas o Ilave la cosa no es así. Lima no es el Perú. 

Pero todo peruano tiene derecho al acceso universal al gas, la electricidad y agua. Es aquí donde, para el gas, debe primar el criterio de la rentabilidad social, lo que incluye el subsidio. Ojo, la primera licitación de ProInversión en el 2005 (sí 2005) para Ayacucho y Junín fracasó porque no hubo postores ya que “el proyecto no era rentable”. Y hasta hoy no tienen gas. 

No solo eso. Los precios del gas varían según las regiones y en algunas los hogares reciben subsidios del Fondo de Inclusión Social Energético y en otras no. Vamos por partes. 

En el 2018 el FISE llegó a 176,030 hogares en Lima con S/ 205 millones y a 2,244 hogares en Ica con S/ 2.3 millones. Este subsidio cubre los gastos de conexión hasta los hogares de los usuarios, más o menos 900 soles. Pero no tienen FISE Arequipa, Moquegua y Tacna (concesionadas a Naturgy) ni tampoco Chiclayo, Chimbote, Trujillo, Áncash y Cajamarca (concesionadas a Quavii).  ¿Por qué? Porque “no se contempló”. El MEM dice que “sí está contemplado” para las 7 Regiones de la Sierra. Pero “no está contemplado” para Tumbes ni para Piura. 

En toda masificación existe la “tarifa estampilla” que establece un solo precio en todo el país, ajustado técnicamente. Lógico. Pero no para el gas en el Perú: en las ciudades del norte y del sur los precios duplican a los que existen en Lima e Ica (1). 

Esto no sucede porque no hay autoridad central: ProInversión licitó las ciudades del norte y sur y hará las 7 Regiones. De su lado, el Ministerio otorgó la concesión en Tumbes y también lo hará en Piura. 

La madre del cordero es que no hay un plan nacional de ductos de gas (como en Bolivia y Colombia), lo que abarata los costos de transporte y conexión. En Colombia hay 9 millones de conexiones (48 millones de habitantes); en Bolivia hay 900,000 (son 11 millones). Aquí la “masificación a puchos” tiene hoy 800,000 conexiones (32 millones) y la meta es solo 1.5 millones para el 2025.

Mientras se persista en el esquema de Asociaciones Público Privadas (APPs) donde los privados necesariamente obtienen ganancias, estamos perdidos. Hay que optar por lo que funciona para el bienestar de la gente. Ojo que aquí no hemos tocado la absoluta importancia del gas natural vehicular que, además de ser más barato que la gasolina, nos independiza de sus altos precios, ya que el gas de Camisea, regalo de Dios, tiene precio regulado. 

Vamos por la Autoridad Nacional del Gas. Vamos por la nueva licitación del Gasoducto Sur Peruano (hay oferta y demanda de gas aseguradas). Vamos por el gas domiciliario para los millones de peruanos con precios iguales para todos.


1 Https://larepublica.Pe/politica/1473264-humberto-campodonico-cristal-mira-gasoducto-haga