El cambio no llega solo

Jorge Bruce
20 05 2019 | 00:26h

El lector habrá comprendido la analogía que se abre paso, entre la relación terapéutica y la coyuntura política nacional.

En el consultorio del psicoanalista ocurren fenómenos desconcertantes. En ocasiones para mal –las cosas se agravan cuando todo parecía estar caminando en el tratamiento–, en ocasiones para bien –cuando el mal parecía estar ganando la partida. A lo primero se le conoce como reacción terapéutica negativa. Ante el avance de la salud, la parte psicopatológica recrudece en sus esfuerzos por mantenerse en el poder, por así decirlo.

El lector habrá comprendido la analogía que se abre paso, entre la relación terapéutica y la coyuntura política nacional. El trabajo denodado de fiscales, jueces y periodistas está produciendo efectos saludables impensados. El caso de Susana Villarán, una de las últimas municiones que les quedaban a los corruptos para satanizar al Poder Judicial, ha mojado su pólvora pero no su afán desestabilizador. Este “caiga quien caiga” va en serio, y ese es el problema. Un buen problema, pero no exento de conflicto.

Por el contrario, y ya estamos viendo la reacción de la parte enferma de nuestra sociedad, decisiones como el archivo exprés del proyecto para retirar la inmunidad a la caterva del Congreso, lo demuestran con vehemencia. Para los corruptos de toda laya –imposible soslayar el dato de que los fujiapristas lideran con distancia este foco infeccioso–, lo que está ocurriendo en el país es un cataclismo. Con Keiko y Alberto Fujimori presos y Alan García rehuyendo a la justicia con un acto desesperado, sus sueños de control omnipotente han virado a la pesadilla.

Lo cual no significa que estén maniatados. Lo estuvieron por un momento, pero el Gobierno dejó pasar la ocasión de aniquilar la podredumbre enquistada en el Legislativo. La gangrena continúa avanzando, aliviada y fortalecida. Lo cual nos lleva a evocar la segunda opción del primer párrafo de esta nota. Cuando la depresión parece estar ganando la partida, Arya Stark pega un salto para el cual se ha preparado toda su vida, y le clava una cuchillada letal al Rey de la Noche.

Esto es ficción pero yo lo he visto en mi espacio de trabajo psicoanalítico. A veces, cuando la oscuridad parece ser la estación final, la pulsión de vida, la erótica, retorna y derrota a la de muerte. Esto no es definitivo, claro está. Ni ocurre solo. Lo seguro es que siempre hay mucho trabajo previo, mucho coraje, mucha decisión de sanar.