Todo tiene su precio

Vinci y Brookfield compraron la concesión de los peajes a Odebrecht y OAS sabiendo del origen corrupto de esta.

Vinci y Brookfield compraron la concesión de los peajes a Odebrecht y OAS sabiendo del origen corrupto de esta.

Las constructoras brasileñas corruptas no gastaron un céntimo de sus capitales para pagar sobornos, lo ha comprobado el Equipo Especial del Caso Lava Jato. En consecuencia, cuando Odebrecht y OAS aportaron 10 millones de dólares para la campaña de la izquierdista Susana Villarán de la Puente, lo hicieron para obtener beneficios económicos. Por ejemplo, la adjudicación de los peajes, con lo que las compañías recuperaban lo invertido. La entrega de los peajes a Odebrecht y OAS fue parte del esquema de corrupción. Cuando estalló el caso Lava Jato, ambas empresas tomaron previsiones para no perder el negocio de los peajes, como veremos a continuación.

El 5 de agosto de 2015, el mandamás de OAS, Leo Pinheiro, recibió una sentencia 16 años y 4 meses de cárcel. Y el 8 de marzo de 2016, le tocó el turno a Marcelo Odebrecht, a quien los tribunales de su país lo castigaron con 19 años y 4 meses de prisión. Exactamente un año después de la condena a Pinheiro, el 5 de agosto de 2016, durante la gestión de Luis Castañeda Lossio, OAS vendió Línea Amarilla a la empresa francesa Vinci Highways por 1.430 millones de dólares. Luego, el 14 de agosto de 2016, cuando ya estaba sentenciado Marcelo Odebrecht, se anunció que la brasileña, propietaria del 57% de Rutas de Lima, vendió su participación por alrededor de 2 mil millones de dólares a la canadiense Brookfield Asset Management, también durante el mandato del exalcalde Castañeda.

Esto quiere decir que tanto Vinci como Brookfield sabían perfectamente, cuando adquirieron las concesiones de los peajes, que sus contrapartes Odebrecht y OAS se vieron forzadas a desprenderse de sus negocios con la Municipalidad Metropolitana de Lima porque sus principales representantes –Marcelo Odebrecht y Leo Pineiro– fueron enviados a prisión por actos de corrupción en su país, y que inevitablemente sus acciones serían también sometidas a juicios en los países donde operaron, como el Perú.

Significa que las concesiones de los peajes que obtuvieron mediante medios ilícitos –pago de sobornos vía subvención de campañas electorales– tienen origen corrupto y que la reventa a otras empresas resultó una forma de lavado de activos. ¿Por qué Castañeda no dijo nada sobre el traspaso de los peajes a Vinci y Brookfield? Todo indica que era parte del juego.

Te puede interesar

CONTINÚA
LEYENDO