Problemas de agencia política

El referéndum exitoso y las propuestas de reforma judicial y de reforma política, pese a sus limitaciones, podrían haber ayudado a resolver la aguda crisis del sistema político.

El referéndum exitoso y las propuestas de reforma judicial y de reforma política, pese a sus limitaciones, podrían haber ayudado a resolver la aguda crisis del sistema político.

Los triunfadores no supieron sacarle todo el provecho a la victoria. Si lo hubieran sabido y logrado, ahora sería otro cantar. El referéndum exitoso y las propuestas de reforma judicial y de reforma política, pese a sus limitaciones, podrían haber ayudado a resolver la aguda crisis del sistema político (sistema electoral, sistema de partidos, forma de gobierno)  que venía creciendo desde la elección de PPK, pero luego todo se pasmó. ¿Qué pasó? 

El Ejecutivo y los grupos parlamentarios victoriosos, especialmente el oficialismo, no supieron transformar la nueva correlación social de fuerzas (nacida del referéndum) en nueva correlación política de fuerzas en el Congreso que hubiera cambiado la composición de las comisiones. Se necesitaba hábiles operadores políticos que se encargaran de la tarea. Daniel Salaverry, presidente del Congreso, trató de superar este déficit oficialista y lo logró parcialmente, pero ese puente se ha roto por responsabilidad del Ejecutivo.

Ahora estamos asistiendo al debilitamiento político de Vizcarra y a una recomposición de fuerza del fujimorismo en el Congreso. Este nuevo escenario hace difícil, si no imposible, la realización de una seria  reforma política y judicial y exacerba la crisis del sistema político. El Ejecutivo busca el compromiso con el fujimorismo para llevarla a cabo. ¿Qué reforma seria puede salir de ese compromiso?

Todo esto obliga a preguntarse sobre los actores (problemas de agencia) de las reformas profundas del sistema político (y del Estado). ¿Pueden el sistema político y sus diversos componentes autorregularse? ¿Pueden las organizaciones e instituciones del Estado autorregularse? Mi hipótesis es que sólo pueden realizar pequeños cambios. Los intereses de grupos, las lógicas organizativas e institucionales, las inercias los inducen a mantener la rutina, el statu quo. 

Las grandes reformas vienen de afuera. De la movilización masiva y sostenida de la esfera pública, de la sociedad civil y de la ciudadanía en general. Es el motor de los grandes cambios, pero no basta. El triunfo del referéndum lo demuestra. Necesita el acompañamiento de algunos actores que operen en los componentes del sistema político y de la estatalidad. Ellos son la gasolina que hace funcionar al motor. 
Algunos fiscales y algunos jueces  son la gasolina del motor ciudadano en la Fiscalía y en la Judicatura que se han transformado en un laboratorio de profundos cambios.

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