Liberar las reformas

Ante el secuestro planificado en el Congreso.

Ante el secuestro planificado en el Congreso.

Ante el virtual secuestro de los proyectos de reforma política, el Gobierno parece haber adoptado una mayor voluntad para acelerar su aprobación, de modo que los cambios puedan ser implementados en las elecciones del año 2021. Ese es el sentido de la reciente reunión en Palacio de Gobierno del presidente Martín Vizcarra y el premier Salvador del Solar con los voceros de nueve bancadas parlamentarias.

Al llegar a esta reunión ya se tenía como definitiva la estrategia del fujimorismo de discutir ad infinitum la reforma sin aprobar medidas sustanciales que impliquen un cambio. El territorio pantanoso en el que se ha convertido la Comisión de Constitución tiene dispuesto un sistema de retención de lo más importante, usando para el efecto el mecanismo conocido de un debate en cámara lenta.

En la última reunión, luego de un debate de cuatro horas solo se aprobó un artículo, en tanto que luego se semanas de embromar al país, este grupo de trabajo ha citado al premier para la próxima semana, sin dar respuesta formal al pedido de este para que aprueben un cronograma confiable que nos conduzca a la reforma.

La iniciativa presidencial y de la PCM indica que el Ejecutivo intentará persuadir al Congreso para que se comprometa con las reformas, y en ese sentido se entiende el papel del premier Del Solar como un interlocutor del Gobierno que impulse y dialogue no solo con el Parlamento sino con la sociedad. Es un papel distinto al que se ha sugerido desde otros sectores, es decir, empujar al Gobierno y el Congreso a un pacto limitado, muy por debajo de las expectativas de la sociedad.

La reforma no necesita de un pacto que rebaje su horizonte. Al revés, es el Congreso el que debería entender la idea de que esta vez no podrán negarse a los cambios en las normas electorales y el sistema político.

El punto central de esta discusión no es la diversidad de opiniones sobre los 12 proyectos enviados al Congreso por el Ejecutivo, sino la oposición a las reformas por una mayoría ad hoc en la que caben desde el fujimorismo hasta algunos parlamentarios oficialistas. Esta cerrazón es activa en varios aspectos cruciales, como la inmunidad parlamentaria, el voto preferencial, la lista alternada de género y las elecciones internas convocadas por los organismos electorales.

Situados en ese contexto, la primera decisión que debería adoptar esta tendencia resistente a la reforma es cambiar el cronograma de la Comisión de Constitución que, si se ejecuta, burlará una vez más la expectativa de cambio.

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