¿Show o Papelón?

Sigrid Bazán
8 05 2019 | 00:13h

Paciencia y buen humor que este Congreso ya se acaba y lo bueno está recién por venir...

La Comisión de Defensa del Congreso dio esta semana tremendo show al pretender evaluar y establecer cómo debe y cómo no debe ser un operativo policial. Ya de por sí resultaba increíblemente tétrico que se cite al ministro del interior y a jefes policiales para que expliquen los detalles de lo que todos los medios dieron a conocer en su momento: el suicidio de Alan García

Sin embargo, la sesión de esta comisión distó mucho de ser un interrogatorio y terminó queriendo ser un linchamiento a policías que, por supuesto, en todo momento defendieron y defenderán su trabajo. A estos mayores se les pretendió humillar en medio de un escándalo que no vale la pena recordar. 

Pero si lo de este grupo de trabajo fue un show, el verdadero papelón lo estaba llevando a cabo la Comisión de Ética del Congreso que sesionaba a la par. Como sabrán, la lista de parlamentarios investigados se engrosa, aunque la consigna sigue siendo: “para mis amigos todo, para mis enemigos la ley”. Y es que con los votos del fujimorismo y el aprismo lograron que se archivara una investigación más contra Héctor Becerril, por presuntamente haber influenciado en la elección del expresidente del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Recordemos que el nombre del legislador apareció en más de una oportunidad durante los diálogos de los denominados audios de la corrupción o CNM audios.

Este archivamiento no es más que la constatación de la impunidad que se cosecha en los pasillos del Legislativo; sin embargo, el verdadero papelón es cuando se evidencia que, por más que intenten taparse los trapitos, la Fiscalía siempre trabaja en paralelo. La propia fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, decidió ampliar esta semana la investigación a Becerril aunque por otro caso aún más complejo: pertenencia a la organización criminal Los Temerarios del Crimen. La cantidad de testimonios y su contundencia complican al congresista que cuenta con inmunidad parlamentaria, pero cuya imagen va derrumbándose junto a la del resto de funcionarios. 

Ahí tienen a nuestras autoridades, haciéndose los que investigan, los que interrogan, los que chambean. El papelón viene después, tarde o temprano, cuando todos se despojen del cargo y de lo que les dure su protección. Paciencia y buen humor que este Congreso ya se acaba y lo bueno está recién por venir...