Las herederas

Gabriela Wiener
3 05 2019 | 00:38h

"Estas son las dignas herederas del baile del Chino, funcionales para crackear lo poco que le queda de honorable al sistema democrático".

Recuerdo mi inmensa alegría al descubrir que Martha Chávez, Blanca Nélida, Cuculiza, Martha Hildebrandt, Laura Bozzo, Luz Salgado... perdían protagonismo o, finalmente, pasaban al retiro de la vida pública. Algún día se estudiará, como es debido, el papel de las mujeres dentro de la organización criminal para delinquir en política llamada fujimorismo, así como se ha analizado, por ejemplo, el de las mujeres en Sendero Luminoso. 

Que no basta ser mujer para estar en el lado correcto de la historia, para estar del lado de las mujeres y los oprimidos, para actuar con honestidad en política, se ha comprobado una y mil veces con las señoras fujimoristas. Las de aquella infame camada surgida en los 90 compartían perfiles autoritarios y el ser las feroces apañadoras de sus envilecidos jefes, valiéndose del embuste y el cinismo burdo para seguir aferradas al poder ilegítimo.

Con lo que no contaba yo era con que iba a llegar de sopetón la generación siglo XXI del relevo. Aunque con un nivel cultural inferior, en la peor tradición de las martas colaboracionistas pero sin muchas luces, las nuevas escuderas fujimoristas no solo son mentirosas y montajistas, como Karina Beteta, al decir que la condena al ladrón de Donayre es una represalia por sus críticas al LUM (¿?); también son encubridoras y destructoras del orden constitucional, como Rosa Bartra, que usó cinco millones del erario para salvarle el pellejo a Alan García en el Kongreso. Estas son las dignas herederas del baile del Chino, funcionales para crackear lo poco que le queda de honorable al sistema democrático. No olvidemos estos días en que, gracias a ellas, el fujimorismo confirma una vez más su eterno compromiso con el fraude, el delito y el blindaje de la corrupción. No las olvidemos cuando nos vuelva a tocar elegir.